jueves, 7 de enero de 2016

LA MISTERIOSA "FLOR DEL NORTE"; KRISTINA HAKONSDATER INFANTA NORUEGA DE CASTILLA



Si tuviéramos delante de nosotros un mapa de Europa y trazáramos unas lineas uniendo las ciudades de Tonsberg (Noruega, cerca de Oslo), Sevilla (España) y el pueblo de Covarrubias (Burgos), a primera vista nos nos diría nada, pues nada en común tienen estas poblaciones.

No obstante entre los años 1258 y 1262 de nuestra era, para Kristina Hakondasdater supuso una nueva vida y el camino hacia su tumba. No solo fueron importantes para ella sino para otras muchas personas relevantes de ese momento,  pues con esta mujer estaba envuelto el ascenso de Alfonso X "el sabio" al trono del Sacro Imperio Romano, ya que en 1256 Guillermo II había fallecido, y por supuesto el que los vikingos, representados por el rey Haakon IV, tuvieran acceso a los puertos alemanes en los que poder comerciar y sacar pingües beneficios.

¿QUIEN ERA KRISTINA HAKONSDATER, 
PARA SER TAN VALIOSA Y MONEDA DE CAMBIO?

Kristin, como se le conocía en la corte noruega, era hija del rey Haakon IV, que estaba muy interesado en la política comercial europea de su tiempo, y por eso envió una embajada a Castilla en 1255 donde el hijo del soberano, el joven Haakon, llevó la delantera alagando de esa forma y con bastantes regalos como halcones para la cetrería y pieles grises que no eran conocidas en estos lares, a la corte castellana de Alfonso X.

El rey Sabio devolvió la embajada a finales de 1256, cuando llegan a Noruega, el notario y Embajador Sira Ferrant al frente de las negociaciones, siendo el principal objetivo, sellar la alianza matrimonial entre los dos reinos, el vikingo y el castellano, mediante algún hermano del rey Alfonso y Kristin, la vikinga.

Retrato del siglo XIX
Según las crónicas del islandes Sturla Thordarson (1264), mucho más fiables que las de Alfonso XI, que están llenas de errores y anacronismos, cuentan que el viaje de esta princesa hacía su nuevo destino, Castilla, una tierra muy diferente a la suya, ya no solo por el idioma, si no en costumbres y clima, no fue tan idílico como se podría pensar, a pesar de las comodidades que el rey Haakon obsequió a la embajada castellana y la princesa Kristin y su séquito. Este ordenó construir un navío enorme donde había dos camarotes exclusivos, uno para su hija y otro para Ferrant.


Kristina, allá por donde iba despertaba pasiones, y aunque no hay ningún retrato de ella, las alabanzas en canciones y escritos de la época nos evoca a una escandinava de gran belleza. Ademas debemos recordar que lo exótico en todos los lugares es lo nuevo y nunca visto.

Después de dejar los enormes, helados y bellos fiordos, se adentra en mar abierto cruzando ese vasto océano para hacer la primera escala en la corte del rey Enrique III de Inglaterra, de ahí, deciden atracar en Normandía y así visitar la corte francesa de Felipe III, el cual accedió a proporcionarle salvoconductos y una escolta de 70 hombres, pues les comunican que han sido avistados por el Canal de la Mancha piratas que abordan los barcos.


Corte de Alfonso X, cuando llegó la princesa Kristina
Llegan a la península por Girona, donde son agasajados enormemente al igual que en Barcelona, donde el rey Jaime I "El Conquistador" se deshace en halagos e incluso le propone matrimonio a la princesa.

Pero la embajada sigue su curso pasando por Soria, Burgos, Palencia y al final Valladolid, donde las Cortes comenzarían a deliberar tal evento.


Kristina y su séquito eligió al aspirante idóneo para ella y los intereses vikingos, siendo el afortunado el infante Felipe, aunque abad del monasterio de San Cosme y San Damián y electo para Obispo de Sevilla, fue alabado entre los suyos por su estatura, casi dos metros, por su amor a la caza, sobre todo a la de los osos y jabilíes, su buen humor y cortesía, ademas de ser amante de los cánticos y aves. Indicando de esta forma que no tenía mucha estima la vida monástica y clerical.

Los esponsales fueron el 6 de Febrero de 1258, pero la boda se atrasó hasta el 31 de Marzo en la colegiata de Santa María de Valladolid. 

Iglesia de San Olav, Covarrubias
Los recién casados se trasladaron a Sevilla, donde se fijaría su residencia, en  el palacete de Bib al-Ragel, situado junto a la iglesia de San Lorenzo, a la cual asistía a escuchar misa, hasta su muerte acaecida en 1262.

Esta es la etapa de su vida más fugaz y misteriosa, pues no se sabe nada por las crónicas excepto por las leyendas que circulaban en plazas y mercados, y es que una muerte a los 28 años y sabiendo que estaba sana, no es normal.

No obstante en 1958, Lorenzo el albañil de Covarrubias que hacia reformas en la colegiata de Covarrubias encontró un sarcófago que al abrirlo, encontró, después de 700 años, el cuerpo embalsamado de Kristina, la princesa vikinga.

Y es que amigos, Felipe, el esposo de Kristina, le prometió un regalo de bodas, el que ella pidiese, y ella le pidió una iglesia en honor a San Olav, su antepasado. Claro, él nunca cumplió la petición aunque aceptó cumplir su promesa.
En cambio después del misterioso fallecimiento de la princesa, se trasladó su cuerpo al monasterio que había dirigido años antes, a Covarrubias.

Junto al cadáver se encontró una receta para el "mal de oído", por lo que nos deja entrever la muerte de la princesa, una gran infección de oído. Pero claro, aquí vuela la imaginación de los lectores, pues hay varias hipótesis sobre su muerte.

La primera y más romántica es que murió triste y sola, ya que su esposo Felipe era mas dado a otros menesteres que al de estar junto a su esposa recién llegada del  norte, y dicen que hacia tocar la campan de la iglesia de San Lorenzo para que su esposo la escuchara y supiera lo triste que estaba, pues el idioma fue otro impedimento para que estuviese alegre.

La segunda es que no se acostumbró al clima de Sevilla, tan caluroso, haciendo estragos en su salud.

Y la tercera y mas intrigante como misteriosa, es que fue envenenada por su cuñada Violante de Aragón, pues se supone, según los rumores de la época, ella no podía tener hijos, por lo que el rey pensó en repudiarla, y fue en ese momento cuando aparece Krisitna, pero la reina engendró hijos y el asunto fue desviado a su hermano, no obstante el rey y la princesa se enamoraron.
Violante que había envenenado a su hermana Constanza por celos e intrigas palaciegas, mediante unas cerezas que le había enviado.

Así que no le tembló la mano con Kristina, pues según se contaba el rey y la infanta solazaban juntos en las frecuentes visitas del monarca a Sevilla.


Claro todo es misterio y leyenda.

Así es que si vais por la provincia de Burgos visitad Covarrubias la colegiata y la iglesia  que ella pidió, pues al final se construyó, consiguiendo que la Flor del Norte nunca se marchite.

Recomiendo leer la novela de Espiro Freide, "LA FLOR DEL NORTE" basada en esta historia.



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