viernes, 9 de octubre de 2015

LOS COMPRACHICOS, SUMINISTRADORES DE BUFONES, ENANOS Y DEMÁS HORRORES

                            

Durante mucho tiempo los padres han asustado a los hijos para que obedezcan con personajes que raptaban niños y le hacían crueldades, por ejemplo con el Sacamantecas, el Hombre del Saco o la Vampira de Barcelona.

Y es que en realidad existieron tales personajes, asesinos que actuaban en solitario, secuestrando a sus víctimas para saciar su sed de sangre. 

Pero hubo una especie de personajes, sobre el siglo XVII, que no raptaban, sino que compraban y vendían niños con un fin concreto, hacer reír sacando lucro de ello. Se trata de los COMPRACHICOS o COMPRAPEQUEÑOS.


¿Quiénes son estos COMPRACHICOS o COMPRAPEQUEÑOS?



Parece ser que era una organización donde la compra y venta de niños se hacía de tal forma que ocultamente nadie sabía dónde ni cuándo, pero que se hacía; estos, cuando adquirían a un pequeño,  era torturado de muchas formas; con tal precisión que, incluso los pequeños no se acordaban de nada en absoluto, es más lo que recordaban es que, eran cuidados y sanados de heridas que no saben cómo tenían. Y es que estos deformadores, lo que hacían eran practicar con ellos, incisiones en la cara, en las piernas, los metían en barriles pequeños, en jarrones de porcelana, etc, para que se deformaran, llegando a obtener verdaderos monstruos, enanos y más deformes, siempre claro, bajo los efectos de drogas que les suministraban. 


Para hacernos una idea, explicaremos la deformidad del jarrón de porcelana:

Según las crónicas chinas (los COMPRACHICOS no son específicos de una región, pueblo o nación), de hay lo del jarrón de porcelana, cogían a un pequeño de año y medio o dos años y lo metían dentro del jarrón dejando fuera las extremidades y la cabeza por los orificios que tenía la pieza de porcelana hechos a propósito para este fin. 
El pequeño durante el día estaba siempre de pie y solo para dormir lo ayudaban y lo ponían horizontalmente, de tal forma que el pequeño iba creciendo dentro de ese traje. 
Como es normal el cuerpecito iba rellenando el jarrón pero no crecía; cuando los deformadores observaban que la deformación había llegado a su conclusión, rompían el jarrón quedando libre de esa prision para vivir permanentemente en la que le habían fabricado, su propio cuerpo. 
Llegando a obtener un enano con forma de jarrón.


La finalidad, venderlos a la corte o circos de monstruos para que sirvieran de diversión a la gente.

La deformidad siempre ha atraído y muchos han servido de mofa, como los bufones en la corte; también han servido para saciar el morbo, como las deformidades exhibidas en los circos de frikis, o rarezas, como también han servido para dar pena y así poder conseguir limosnas y caridad de las personas.

Y es que en esos siglos la desaparición de los pequeños no era una novedad, es más, era muy normal, también era muy normal el vender los hijos a familias pudientes porque ellos no podían mantenerlos, o bien los adoptaban para tener criados o esclavos, así que posiblemente de ahí se suministrarán estos COMPRACHICOS.

Pero claro no se ha podido establecer una conexión la leyenda con la realidad y eso ha suscitado muchas dudas hasta que ha salido a la luz el nombre de Ramón Sellés, un bandido sanguinario de Novelda (Alicante), que coincide con el nombre que da Víctor Hugo en su novela "El Hombre que ríe" donde retrata estos hechos mediante la historia de un pequeño que es comprado y le practican una incisión en la boca provocándole una sonrisa permanente; en esta novela se explica quienes son como organización, donde estaban sus lugares de acción e incluso el nombre de este personaje.

Este descubrimiento, gracias a Manuel Beltrá, ha sido de gran relevancia, ya que justifica la explicación de Víctor Hugo, pues coincide fechas y lugares, ya que la zona de actuación de este personaje fue Valencia, Alicante y Murcia, siendo intocable hasta que él se entregó a las autoridades y supuestamente se suicido en la cárcel. Decimos se suicido, porque hay indicios de que lo suicidaron, ya que su hígado se guardó durante años en un bote por sus indicios de envenenamiento.

Claro, es una historia asombrosa, terror y de desprecio hacia quien lo practicaba, pero que no deja indiferente a nadie. 

Seguro que más de uno buscaremos la novela de "El Hombre que ríe", y cuando veamos a Joker peleando contra Batman, sabremos su origen, al ver las atrocidades que los médicos nazis hacían, recordaremos a los COMPRACHICOS y sobre todo cuando oigamos Geisha no olvidaremos como le moldeaban los pies para que fueran pequeños. 

                             

Bibliografía:
Historia de Iberia vieja, Número 122
Libertad digital
Cinefania
De orden del rey
El Hombre que ríe.

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