miércoles, 6 de mayo de 2015

LOS TITÁNIC DE CALIGULA

                                     


El tercer emperador de Roma, Caligula, está considerado como uno de los más excéntricos.
Y es que todos ellos han tenido sus peculiaridades, y algunos han llegado acumular tanto odio por su 
pueblo, que el SPQR, el Senado, los castigó con la DAMNATIO MEMORIAE, es decir, eliminar todo lo que recordara a este personaje.

El periodo de gobernación de Caligula se caracterizó por los excesos, y es que para Cayo Cesar lo normal era el exceso.

Ya no solo era las orgías, bacanales, asesinatos, derroche económico, etc, sino por la forma tan retorcida que las  practicaba; Suetonio relata en su libro Los Doce Cesares:

"Hasta aquí he hablado de un príncipe; ahora hablaré de un monstruo"

Llegó cometer terribles barbaridades, un hombre que disfrutaba de lo mas cruel, todo lo que decidía, lo hacia con la intención de hacer sufrir:

"Expondré ahora los principales rasgos de su barbarie. Como costaban muy caros los animales para el mantenimiento de las fieras destinadas a los espectáculos, las alimentaba con la carne de los criminales, echándoselos vivos para que los devorasen; cierto día en que visitaba las prisiones, ordenó, permaneciendo en el rastrillo y sin consultar siquiera el registro en que constaba cada pena, que en presencia suya echasen indistintamente a todos los prisioneros a las fieras"


Pero de la excentricidad que hablaremos a continuación es menos conocida y nos llevará a ver otro punto de vista ahora positivo sobre la capacidad del Imperio Romano.

Resulta que cuando comienza a gobernar, 37 E.C., encarga a sus ingenieros unas naves de tamaño colosal; una de 74 metros de largo por 24 metros de ancho y otra de 70 metros de largo por 20 de ancho. Suetonio lo explica de esta manera:


 "Hizo construir naves liburnesas de diez filas de remos, con velas de diferentes colores y con la popa guarnecida con piedras preciosas. Encerraban estas naves, baños, galerías y comedores, gran variedad de vides y árboles frutales. En ellas costeaba la Campania, muellemente acostado en pleno día, en medio de danzas y música"

Esta construcción se realiza para emular a los grandes reyes de Oriente que todos tienen barcos de este tipo, aunque lo suyo fue a lo grande.

Los colocó en el Lago Nemi, a 25 kilómetros de la urbe de Roma, un lago que para los adoradores de la diosa Diana era especial ya que cuando llega el verano la Luna se refleja con total claridad en el centro de sus aguas, lo que para ellos era como si la diosa se mirara en un espejo, por lo que lo denominaron Speculum Dianae. 

Caligula disfruta de estos barcos que albergan un templo con columnas dedicado a la diosa Isis, que está ligada a la diosa Diana, siendo la patrona de los navegantes, pudiéndose utilizar estos mastodontes para la festividad Isidis Navigium, sobre el 15 de Marzo que daba comienzo a la temporada marítima.
El otro contenía una villa romana, a la que no le faltaba las termas.

                                         
                                  ¿Qué vestigios tenemos de estos Titánic de la época?

Es una pena que solo nos queden algunos restos de argollas y maderas quemadas además del material fotográfico.

Decimos esto porque en 1929 se finalizaron las tareas de rescate siendo desde 1931 su exposición en el Museo de los Barcos Romanos.


La verdad es que se sabía de estos barcos, pues los pescadores del lago a lo largo de los 1888 años que estuvieron sumergidos, siempre con sus redes han extraído restos de estas naves.



 Y es que después de ser asesinado Caligula se expolió las riquezas que estos contenían y se hundieron para siempre. Pero la tecnología hizo que el hombre pudiera rescatar tal obra de ingeniería.


En el siglo XIX se logró acceder a ellos, no sin complicaciones, pues los intentos anteriores fueron tan rudimentarios que lo que hicieron fue mas daño que otra cosa. Llegaron a utilizar el diseño de campana fabricado por Halley para que los buceadores pudieran realizar tales trabajos.


Pero en la década de los años veinte, del siglo pasado, otro excéntrico gobernaba Roma, Mussolini; este un gran apasionado del imperio, puso todo su empeño por sacar a la luz esa majestuosidad, y lo consiguió.

Después de rechazar varios proyectos, aceptaron aliviar las aguas del lago mediante unos drenajes hasta un estanque cercano a un conducto romano que al bombear el agua para introducirlo en este, la evacuará al mar.

Este lago tiene 33 metros de profundidad, así que cuando quedaban cinco para secarlo, una nave comenzó a emerger, de tal forma que después de dos años las dos naves estaban en la superficie y preparándose para ser transportadas a su nuevo emplazamiento.

                                    

Esto costó lo suyo, ya que tuvieron que salvar bastantes eventualidades como un pequeño terremoto.

Las naves gracias a los sedimentos se conservaron de forma magnifica.

De nuevo los palacios flotantes de Caligula veían la luz, pero esta vez eran para ser admiradas y no para ser cómplices de las excentricidades de nadie.

Pero su vida fue mas corta fuera, que dentro del agua, ya que en un bombardeo de la II Guerra Mundial, el Museo fue destruido y con él, los Titanic del Imperio.

Una pena, pero la historia del hombre es así de caprichosa. La maldicion de la Damnatio Memoriae se cumplió al final.

Lo curioso es que fueron dos excéntricos los que lo pusieron a la vista y por culpa de esos dos, las volvimos a perder.


BIBLIOGRAFÍA:
Arquehistoria
National Geographic Historia
Centro Estudios Artisticos Elba

                       

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