domingo, 11 de enero de 2015

LA MASACRE DE CASAS VIEJAS


Todo acto de desesperación tiene unas consecuencias terribles y todo acto de superioridad
que sobre pasa los limites es aberrante.

¿Por qué decimos esto?

Por los sucesos de Casas Viejas (Cádiz), un pueblo que en 1933 contaba con unos 650 habitantes.

En esos tiempos se pensaba que la República traería el bienestar, la prosperidad y el fin del caciquismo,  pero en España no entendieron que todo ello tiene un proceso largo y muchas veces no es nuestra época la que tiene el privilegio de disfrutar de esas ventajas sino de luchar por ellas para las generaciones posteriores, y creo que tampoco llegamos a entender que la generación que las disfrutamos no es un derecho, es algo por lo que tenemos que luchar para mantenerlas, pues habrá quien piense que no es así, y además de luchar por mantenerlas, debemos luchar por conseguir mejoras.


Y un acto desesperado llevó a este pueblo a una masacre que se recuerda todavía.


Como bien sabemos en 1933 los cambios producidos por la República no llegaban a todos los lugares de España, revueltas se estaban sucediendo en  un lugar tras otro, Madrid, Barcelona, Zaragoza y Valencia. 



Estos alzamientos anarquistas fueron sofocados rápidamente y de forma en muchos casos de forma violenta por como la sección anarquista comenzaba.

La noche del 10 de Enero de 1933 los anarquistas de Casas Viejas inician un levantamiento en el pueblo, cortan las lineas telefónicas, hacen zanjas en la carretera de entrada al pueblo para que no entren vehículos en el pueblo y cortan la luz, además de tomar las armas y rodear el cuartel de la Guardia Civil, pues el único lugar que representa al gobierno.

Cuando amanece  miércoles 11 de Enero los agentes se ven rodeados por varios vecinos y al salir para restablecer el orden son tiroteados, pero no ocurre nada los vecinos no tienen armamento competente para hacer frente a los fusiles de los Civiles y los perdigonazos no traspasan las gruesas capas de los Guardias.

Pero cuando se apostan en las ventanas dos ellos son alcanzados en la cabeza y mueren, entonces se produce un sitio a esta casa-cuartel que durara horas, mientras varias anarquistas desfilan por las calles del pueblo con la bandera anarquista roja y negra  y la izan en la plaza.
Pero aunque el pueblo estaba aislado y tomado a la fuerza por las armas, la noticia legó rápidamente 
a las fuerzas del Orden de Medina Sidonia, pues la telegrafista había notado el corte de linea y el correo que no había llegado.


Entonces mediante un mecánico de lineas acompañado de tres Guardias Civiles que comprobaron los hechos, pues descubrieron a cuatro anarquistas que echaron a correr cuando los vieron llegar, siendo detenidos y confesando el hecho se dio parte.
"Avise a Medina de que envíe refuerzos policiales a Casas Viejas, porque ha sucedido algo desafortunado"

Pero como comentamos en un principio, cuando se actúa con desesperación las consecuencias son terribles, y cuando al pueblo llegó la noticia de que estos que vigilaban los caminos habían sido apresados hubo una desbandada hacia la sierra tremenda, el golpe tan aclamado y enarbolado con banderas se esfumó.

Ahora entendieron lo que pasaba, dos Guardias Civiles heridos de muerte, no habían podido entrar en el cuartel y todos estaban huyendo, las represalias serían inimaginables.

A eso de las 5 de la tarde llegan 12 Guardias de asalto, los primeros antidisturbios de España, y 4 Guardias Civiles al mando del teniente Artal que se unió con la patrulla del sargento Arnate que estaba allí
desde por la mañana cuando fueron a revisar la linea telefónica.

Tomaron el pueblo y comenzaron a buscar a los sublevados, fueron detenidos varios en sus propias casas y, claro después de los típicos interrogatorios con las palizas añadidas, todo apuntaba que estaban los instigadores en la choza de Seisdedos, el carbonero del pueblo, 

Las fuerzas de Orden se fuero hacia la choza y se comenzó el asalto, que se llevó la vida de u guardia de asalto pues los recibieron a tiros, este tuvo que ser dejado allí y todos se refugiaron, ahora la cosa se complicaba, 

Los avisos de que salieran eran continuos, pero no se hacia caso, bien por miedo a las represalias o por puro convencimiento de que todo cambiaría, llevaron a quien los había delatado y este no salio de allí,  así que Artal ordeno fuego y descargaron la ametralladora y los fusiles.

Cuando paró todo fueron a entrar y de nuevo los perdigones hicieron su efecto, retroceso de los Guardias.

Entonces llegó el Capitán Rojas con 90 hombres y lo decidió rápido, no querían salir, pues a quemarlos, esa era la orden, pacificar la revuelta como fuera, cuando todo se resolvió, volvieron al pueblo y después de dar el parte Rojas decidió dar un escarmiento, así que de nuevo los guardias buscando culpables.



Detuvieron a 12 y los llevaron a lo que quedaba de la Choza de Seisdedos, enseñando el cuerpo del Guardia muerto para acusarles de su muerte, pero cuando fueron introducidos en la Choza para ver el resto, unas palabras de los detenidos hicieron que el Capitán Rojas, según su versión por los nervios, sacara su pistola y abriera fuego contra los esposados ordenando a sus hombres a secundarlo. 
Perecieron todos, 12 hombres.

Pero no había terminado la purga, se dio la Orden de quemar mas chozas, entonces se produjo un discusión entre los mandos oficiales, pues la mayoría no estaba de acuerdo con la finalidad de la acción. Rojas reconsideró la orden y la derogó reagrupando a sus hombres y marchándose del Casas Viejas.

Todo quedó en calma, en esa calma que nadie le gusta experimentar, ese sabor amargo que deja la muerte, el dolor y el llanto. 

Ese silencio que todos quisieran romper, pero nadie se atreve.

El balance fue de 26 muertos, una masacre y nada conseguido.

Bueno si, una mancha en el expediente de la República, pues al taparlo como suceso que luego la prensa destapo fue lo que hizo que el gobierno de Azaña cayera.  
     
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