martes, 10 de mayo de 2016

EL DESASTRE NAVAL DE LA HERRADURA FUE UN AVISO PARA FELIPE II

Ante todo debo dar las gracias expresamente a Juan Fran Cabrera por permitirme usar las imágenes de su cómic
" Naufragio en la Herradura"

Parece ser que Felipe II no solo luchó contra los franceses, ingleses y turcos, además de todos los indígenas de las tierras nuevas que se unían a España, tuvo otro enemigo con el que luchar, un enemigo con el que no hubo nada que hacer pues cuando presentaba batalla no había experiencia ni táctica militar que lo doblegase, hablamos de los "elementos" y es que parece ser que los vientos marítimos se la tenían jurada.


En 1588 sucedió el gran desastre naval de la armada invencible en el Canal de la Mancha siendo mundialmente conocido y nombrado así por los ingleses en forma de sorna, aunque a su pesar, se ha demostrado que sí los vientos no hubieran despertado ese temporal la Armada Invencible hubiera hecho honor a ese nombre.

No obstante unos 26 años antes (1562) una flota entera, en este caso no eran galeones sino galeras, barcos que además de las velas eran propulsados por remeros, se hundieron por las mismas circunstancias en una bahía española, conocida ahora por la placidez de sus playas, bonitas vistas y clima tropical, hablamos de la Bahía de la Herradura situada en la pedanía del mismo nombre perteneciente al pueblo de Almuñécar (Granada).

Imagen cedida por Nito, autor del blog "La Murga de Nito"



La flota está compuesta por 28 galeras al mando de Don Juan de Mendoza ancladas en Messina (Sicilia) donde pasaron el verano para resistir a los piratas turcos que saqueaban las costas italianas para volver a Berbería, norte de África, donde tenían su base de operaciones y pedir rescate de los esclavos sustraídos en tierras europeas o barcos que apresaban.
El turco ese verano estuvo tranquilo así que la flota de galeras españolas surcaron el mar Mediterráneo  legando a Cartagena y de ahí a Málaga donde partirían a La Goleta (Túnez) y Orán (Argelia) a donde llevarían provisiones, soldadas y familiares de los soldados allí destinados que también ayudarían en su resistencia contra los sarracenos. Además embarcaron soldados que trasladarían a Nápoles y Flandes, un total de 8.000 almas sin
contar los galeotes, unos dos mil.
La tragedia sobrevino el 18 de Octubre cuando Don Juan Mendoza decide salir de Málaga con el trabajo concluido a causa del viento de levante; la dirección que toma es la de bordear la Costa dirección Almería cuando a la altura de Vesmiliana (la actual Rincón de la Victoria) se produce la primera de las desgracias, una racha de viento procedente de la península
provoca un choque entre las galeras Caballo de Nápoles y Soberana de España con el resultado que esta última perdió el timón teniendo que ser remolcada.




Pero nada presagiaba que las nubes darían tregua sino todo lo contrario aumentó el temporal, la lluvia y viento comenzó a dañar las partes superficiales de las 28 galeras, así que aumentaron la boga, es decir, los galeotes hicieron un esfuerzo descomunal a golpe de mazo y sobretodo de látigo, pues recordemos que eran condenados por la justicia, para conseguir arribar en la Bahía de la Herradura donde podrían resguardarse del mal genio de Neptuno y seguir con la travesía al día siguiente.

No obstante cuando ellos creían que el mar se
calmó, después de una noche y madrugada de sobresaltos, cuando habían podido anclar las galeras al mar y posicionar las de forma que podrían esperar la señal de zarpar, el viento cambió repentinamente viniendo ahora del sur siendo La Punta de la Mona y Cerró Gordo una ratonera ya que el temporal comenzó de forma tan virulenta que Mendoza ordenó el doble anclaje no siendo del gusto de todos ya que "posiblemente" esto hizo que las galeras golpearan las rocas una y otra vez hasta hundirlas, otras embestían a sus compañeras,  siendo las menos las que se dieron la vuelta literalmente. Muchos hombres mujeres y niños saltaron al mar y arrastrados por la resaca murieron ahogados; al final 5.000 almas perecieron, la flota destruida solo 3 galeras quedaron a flote. Es curioso que las únicas cifras fiables son la de los
galeotes, pues apresaron vivos a 1.740 que escaparon y sobrevivieron porque se les desencadenó
como era costumbre en excepcionales circunstancias y al no tener tanta ropa y peso no se hundieron.



Unas tres mil sobrevivieron, pero el desastre fue tal que la corte decidió no airear este suceso porque si hubiera llegado a oídos del turco lo hubiera aprovechado para atacar, además Felipe II aprovechó este suceso para renovar la flota y que perteneciera íntegramente a la corona y eliminar los problemas de clientela que tantos problemas le causó a su padre Carlos I.


Los sexitanos estuvieron recogiendo cuerpos días y semanas, mientras todavía reposan los 28 precios en las costas tropicales de la Herradura, por lo que sí disfrutáis de sus playas recordad que estáis junto a tal enorme museo acuático.


Bibliografía:
Cómic "Naufragio en la Herradura" Juan Fran Cabrera



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