sábado, 30 de mayo de 2015

LA CUEVA DE LOS DURMIENTES DE LOJA


Cuenta la leyenda que en los alrededores de Loja, hay una cueva con varios cadaveres, esta cueva esta junto al cortijo más antiguo de la zona, en este cueva los muertos son identificados como hombres santos, hombres venerados en la antigüedad y llevan en ese lugar milenios.

La pregunta es: ¿Leyenda o realidad? Pero ¿por qué nos preguntamos si es realidad?

Conozcamos la leyenda:  

La leyenda se origina en Éfeso, donde siete cristianos que fueron perseguidos en tiempo del emperador Decio se refugiaron en una caverna. Sus enemigos al saber su refugio fueron y taparon la salida para que murieran de hambre. Al cabo de los años, 196 para ser exactos gobernaba el emperador Teodosio II se supo que un pastor abrió la cueva despertando estos del largo sueño, convirtiéndose la cueva en lugar de peregrinación desde comienzos del siglo XVI. 



Esta historia se convirtió en un tema recurrente para la literatura llegándose a traducir a varias lenguas, principalmente al griego y al siriaco, siendo adaptada al árabe después de Muhammad, el profeta.
La leyenda penetró en la literatura islámica a través de la azora XVIII de El Corán, titulada al-Kahf ("La caverna")
De todas las aleyas de la azora, quisiéramos destacar las que se refieren a la situación física y orientación de la cueva, donde se dice:
“cuando ascendía el Sol, hubiese visto que se apartaba hacia la derecha de su cueva, y cuando declinaba, se dirigía hacia la izquierda, mientras que ellos le permanecían en el intersticio”.
El versículo permite deducir que la entrada de la Caverna estaría orientada hacia el Norte.
Ahora bien, con el paso del tiempo la cristiandad adaptó esta leyenda a su creencia llamándola Durmientes y los árabes al-Raqim; estos últimos en su expansión por el norte de África y Oriente Medio y como último lugar la península Ibérica, fueron inaugurando mezquitas dedicadas a las gentes de la caverna o Ahl al-Kahf en Argelia, Túnez, Egipto, Siria, Afganistán, Turquía, Turkestan Chino, Jordania y Al-Andalus, en Loja o Lawsa.
Ahora nos centraremos en la Cueva de los Durmientes en Lawsa (Loja)
Existen  hechos prodigiosos o milagros, ‘ayá’ib , cuyas menciones aparecen en diferentes fuentes musulmanas, y que se localizaban en esta parte de Andalucía.
Leyendo un poco sobre esta historia llega a mis manos unas traducciones de al-Udrí, historiador del siglo XI de origen granadino, que visita el lugar para comprobar si es cierto, contando en su crónica:
“En el  yuz’ de Lawsa, y situada en un monte de fácil acceso, existe una caverna cuyo orificio de entrada tiene una altura aproximada de cuatro codos y junto al cual hay un árbol. Cuando se ha subido hasta allí es preciso descender hasta la caverna propiamente dicha, a una profundidad superior a dos brazas; entonces, se descubren cuatro cadáveres sin que nadie sepa el tiempo que llevan allí, pues las gentes los encontraron así en épocas remotas. Tampoco es posible esclarecer el origen de su historia, pues no aparece mencionada por los historiadores (al-tawáríj). Lo único cierto es que los príncipes (umara’) mantienen un continuo cuidado sobre ellos y les envían ropas funerarias que son rasgadas y, después, colocadas encima para evitar que sean robadas por alguien que no sea temeroso de Alláh. 
Uno que entró a verles en la citada caverna me contó que descubrió el rostro del que (reposaba) en el centro y vio que su brazo descansaba sobre la frente; descubrió también su pecho y su vientre, el cual, al ser golpeado con los dedos, sonó a cuero seco. Me refirió, también, que sus estaturas oscilaban alrededor de los doce palmos.
“Pero yo creo que aquello no es otra cosa que el resultado de la ligereza de su lengua, pues la verdad solo Alláh la sabe”.

A continuación cuenta que cuando accede a la cueva solo encuentra una oscura terrible y una soledad espantosa, tendiendo que aguantar las ganas de salir, pero su gusto por las cosas fantásticas le anima a seguir y lo único que llega a ver en el lugar donde deberían estar los Durmientes es una piedra lisa y dura, y en el lugar que deberían estar las cabezas hay una elevación de la roca. 
Pero que siguiendo en la gruta encontró tres calaveras y restos humanos. 
Al-Idrísí (s. XII), otro historiador árabe,  visitó la cueva de Éfeso, en el año 1115, observando los siete cadáveres con un perro a sus pies, cuya cabeza tocaba el rabo. Describiendo la situación así:
“los habitantes de al-Andalus se equivocan al decir que los siete durmientes son los mártires de la ciudad de Lawsa”.
Aunque al-Idrísí afirma que la cueva de Lawsa es falsa la veneración hacia los Durmientes de Loja existía de todas maneras en al-Andalus.
Abú Hamid al-Garnatí (s. XII), otro historiador y originario de Granada nos dá mas pistas:
Garnata
“A tres parasangas de Garnata se encuentra Lawsa, una pequeña ciudad, situada junto a una montaña, en cuya falda se abre una especie de gruta o caverna; el sol, cuando sale, se desvía de la entrada de la gruta por la derecha, mientras que al ponerse la rebasa por la izquierda. En su interior pueden verse los cadáveres de siete jóvenes, seis de los cuales yacen de espaldas, mientras que el séptimo lo hace sobre el costado derecho; un perro permanece echado de sus pies. A ninguno de estos cuerpos le falta miembro alguno y todos ellos conservan sus cabellos. Suelen ataviarlos con ropajes diferentes y acuden a visitarles gentes de todas partes. Sobre esta caverna se ha erigido un gran oratorio, ya que se les tiene mucha devoción, pues atienden cuantas peticiones les son hechas. Sobre la cueva luce siempre una inmensa luz”.
Otro personaje que cuenta que estuvo en la Cueva es Al-Zuhrí (s. XII), originario de Almería, alrededor del año 532/1137, y que, incluso, contó los huesos del perro. Al-Zuhrí es el historiador que más interés pone en la Cueva, describiendo hechos y su situación como su interior, notemos que dice:
“En la parte baja de dicho monte (Sierra Nevada), a poniente, se encuentra la ciudad de Garnáta, que es grande y una de las más bellas de al-Andalus. Cerca de ella, a doce parasangas, está la Cueva al-Raqim. Esta Cueva está situada en una alta cortadura, y en ella podría abrigarse una gran tropa. En su interior hay cinco cuerpos humanos cuya piel se ha secado sobre sus huesos, de tal manera que, si se les golpea, se produce un tintineo metálico como (si se hiciera sobre) cobre. La piel de alguno de ellos está algo desollada porque la gente los manosea; pero el (personaje) situado en el centro no ha sufrido variación alguna. Cada uno de estos cuerpos sigue entero y no se ha desencajado ninguno de sus huesos.A los pies del que está en el centro se encuentran los huesos de un perro.
Vi esta cueva en el año 532 de la hégira, y aquellos cadáveres estaban cubiertos por una túnica de lino y cada una de sus cabezas llevaba gorro (šašiya). Tenían constitución mayor que la de la gente de esta época cuando están momificados. Por consiguiente, cuando estaban vivos, su estatura –y Dios es el más sabio– debía ser aún mayor.
Conté los huesos del perro y no faltaba ninguno, y respecto a las vértebras de su lomo vi tres o cuatro que estaban unidas, y lo mismo sucedía con sus articulaciones. Si la gente no los hubiera manipulado, dispersando sus huesos, todavía se tendrían de pie. A pesar de esto, no los consumió la tierra ni se alteraron con el paso del tiempo. 
Cuentan los historiadores que cuando los musulmanes entraron en al-Andalus en el año 91 de la hégira, preguntaron a los cristianos acerca de la Cueva y de quienes se encontraban en su interior. Los sabios cristianos y sus obispos contestaron: “No sabemos nada de ellos; sólo que nuestros padres nos contaron que, cuando ellos tomaron este país a los godos, que lo habitaban antes que nosotros, les interrogaron sobre la Cueva y sobre la gente que en ella está”. El pueblo respondió: “No conocemos su historia y así los hallamos cuando les invadimos el país a los jazares que estaban desde la época de Abraham –¡sobre él la paz!–”.
Lo más extraordinario que he visto y lo más maravilloso que he observado en el asunto de esta Cueva es que, cuando se mira atentamente su interior y se aplica la razón, resulta evidente la prueba de la existencia de la gente de la Cueva”.
Ahora pasa a describir un hecho insólito:
Se juntaron en la ciudad de Lawsa, que se encuentra cerca de la Cueva, un grupo de gente de vida libertina y depravada y estipularon una recompensa para quien penetrara en la Cueva y regresara con una señal evidente de que había estado en ella. La hazaña habría de tener lugar por la noche. Salió de entre esta gente un hombre de Granada y se dirigió hacia la Cueva con miedo y temor; pero no entró en ella durante el día con la mucha gente por temor, y cuando llegó la noche,perseveró revistiéndose de valor, y se dirigió al que estaba en el centro: le cortó una oreja y regresó con ella junto a sus compañeros. Cuando llegó a ellos con la oreja, se oyó un gran grito que conmovió a toda Lawsa, no quedando en ella, ni mayor ni pequeño, que no despertara.
La voz que gritaba decía: “Han cortado de cuajo la oreja de Yamlija, uno de los hombres de la Cueva”. Por esto, la ciudad tembló. La gente, como conducida por un qa ’id acudió a aquel lugar, rompió su puerta y se precipitó sobre ellos diciendo: “¿Dónde está la oreja que habéis cortado?”. Contestaron: “Este es el que la trajo”; señalaron a aquel individuo y recogieron la oreja. Luego, Muhammad ibn Sa‘áda, que entonces era el sáhib al-šurtá (policía) de Garnata, prendió a aquellos maleantes y los azotó hasta que murieron. Al amanecer y aparecer la aurora, Muhammad ibn Sa‘áda se encaminó hacia la Cueva con un grupo de compañeros suyos y de otra gente y se encontraron con que la oreja del que estaba en el centro, conocido por Yamlíja, había sido cortada. La volvieron a coser con hilo y aguja en su sitio. Luego Muhammad ibn Sa‘á da mandó la reconstrucción de al-Raqim, que estaba sobre la Cueva, y, como que se conservaban rastros de una antiguo oratorio, ya derruido, lo hizo reconstruir, dirigiendo su mihrab hacia la alquibla, en dicho año 532-38 .
A partir de aquí todas la crónicas que existen es una recopilación de los escritos que hemos citado. Por lo que podemos afirmar que la Cueva de los Durmientes en Loja tuvo, que ser visitada por muchos devotos y curiosos durante el período islámico. 
Pero llega la época Cristina con la reconquista y el tema desaparece, siendo pocos los que saben de esta historia. Pero aún así la denominación de Durmientes sigue apareciendo, fijémonos:
Libro de los Repartimientos de Loja de 1486:
“alindan con tierras de mosén Fernando Rejón, e por la vera del monte fasta el camino que viene de los Durmientes; e el camino abajo en canto del monte, a una ençina que quedó en ella fecha una cruz; e dende el enzina atrabiesa fasta dar en el arroio que biene de la dicha torre de Abor; e el arroio arriba, fasta el dicho camino que biene de los Durmientes a la torre”.
Reparto de tierras en la parte de Gibralpulpo, se dice que le corresponde a Pasqual Merino:
“un pedaço de monte para que faga una roça donde a cortado madera, ençima de los Durmientes”.
Regadío en la vega de Tajara:
“a Germino de Jarandilla, ocho fanegas de tierra de sequero, de aquella parte del río, como van a la torre nueva, en satisfacción de las tierras de riego que no le dieron; que alindan con el camino que va a la dicha torre e con el monte; e diole con la dicha tierra, dentro en ella, un sitio de colmenar; e es una cañada que viene de los Durmientes”.
Pero la historia de tales personajes para los cristianos fue anterior a estas fechas pues la fama de la Cueva de los Durmientes había llegado a Fernando III. Antes de sitiar a Loja, en 1226, el rey y algunos acompañantes:
“pasaron por un lugar donde estauan siete durmientes que durmían de luengos tienpos, e entrólos el rey a uer. Entonçes le llegó mandado cómmo su hueste tenía çercado a Loxa, e llegó el rey a ora de vísperas a su hueste”.
Llegando a este punto, me da por preguntar en el pueblo y solo me dan norte del Cortijo de Los Durmientes ubicado en la aldea Ventorros de la Laguna, explicándome que no habían escuchado de esa leyenda; por lo que me acercó a la aldea y ¿donde puedo preguntar? En el bar, por lo que decido tomar un café y preguntar a los lugareños sin esperar respuestas o por lo menos encontrar indiferencia. 
Todo lo contrario, el propietario del bar me dijo la ubicación exacta del cortijo, Pepe, un jornalero específicó cuantos cadaveres había, que hay un higueron plantado en la boca de cueva, que hay restos de piedras que decían ser romanos, pero que la cueva está tapada por las piedras que han arrojado dentro; entre medias, otro lugareño Ramón Gámiz, explica que el cortijo es el más antigua de la zona y que la cueva existe antes de un promontorio. Agradecido quedo con ellos, explicándole que todo lo que me han dicho coincide con las crónicas antes citadas, una pareja de la Guardia Civil se une a la conversación y ya todos aportan su granito de arena a la hora de saber que en sus tierras hay algo tan antiguo y que no tiene que ser una leyenda sino algo real. Y es que les enseño lo siguiente:
Según Al-‘Udrí: “En un monte de fácil acceso existe una caverna cuyo orificio de entrada
tiene una altura aproximada de cuatro codos. Cuando se ha subido hasta allí es
preciso descender hasta la caverna propiamente dicha, a una profundidad superior a dos brazas”.

Al-Zuhrí: “Esta Cueva está situada en una alta cortadura, y en ella podría abrigarse una gran tropa...Muhammad ibn Sa‘áda mandó la reconstrucción de al-Raqam, que estaba sobre la Cueva, y, como que se conservaban rastros de una antiguo oratorio, ya derruido, lo hizo reconstruir”.
Al-Himyarí: “Una caverna a la que se puede acceder desde abajo, y en cuyo orificio
hay un árbol. La Caverna se abre en plena roca y tiene una profundidad de dos
brazas...un oratorio existente encima de la Cueva; y una construcción romana en la proximidad, llamada al-Raqim, parecida a un castillo de forma circular... en medio de un campo desierto sembrado de ruinas”.
No he podido acceder a la finca ya que es privada y rehuyen de cualquiera que pregunte por la cueva, una pena, pues no hay mala intención, pero es entendible.
La cuestión es que esta leyenda, o mejor esta historia, me ha enganchado tanto que esperare la oportunidad para acceder; para mi es un logro personal, me he sentido una investigador con resultados. 
Otro detalle que me ha animado es que en Lucena han encontrado una tumba con un esqueleto de más de dos metros y según al-Udrí estos tenían una estatura similar. 

Estoy contento. Espero encontrar algo mas y hacéroslo saber.
Bibliografía:
La Historia de la Iberia Vieja
Crónica anónima siglo XII
Cora de Ilbira en los siglos X y XI  según al-Udrí
Loja Islámica

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