lunes, 26 de octubre de 2015

EL FUEGO DE SAN ANTONIO, SU CURA ¿LA PEREGRINACIÓN?


A comienzos del primer milenio de nuestra era, surgió una epidemia que además de gran mortandad dejó también una gran cantidad de mutilados. La Peste mataba, pero el "Fuego de San Antonio" mataba, o dejaba morir en vida mediante amputaciones de varias o todas las extremidades.

Consecuencias del Fuego de San Antonio
En el 1039 de Gracia, en la región de Dauphiné en Francia se documenta por primera vez esta enfermedad por el comportamiento de sus víctimas.

Hombres, mujeres y niños, afectados por el Fuego de San Antonio, lloraban ante los templos y plazas públicas, no sólo por el dolor físico, sino porque la causa de su enfermedad son sus pecados y Dios los está castigando. Sus extremidades se vuelven negras, putrefactas y hediondas, llegando a desprenderse de su cuerpo piernas o brazos o todas sin sangrar, dejando un tronco sin más vida que la que pueda resistir solo, por temor al contagio. 



Hito del Camino de Santiago

Al principio la víctima tiene un repentino frío en los brazos o pies para convertirse en una calor extrema, las alucinaciones y dolores abdominales se producen a medida que la enfermedad avanza llegando a la muerte.

Sin médicos y solo con naturistas, que en muchos casos son mal vistos junto a una superstición desmedida, la cura solo está en manos de Dios, por eso, a los enfermos que empiezan a tener los síntomas, los clérigos, imponen como salvación la peregrinación a los lugares santos como Santiago de Compostela o Jerusalén.


Así que los caminos a la Ciudad Santa de Occidente, Santiago de Compostela, donde según la tradición reposa el cuerpo del Apóstol Santiago se llenan de personas que sufren este mal. 




A partir de este momento una orden religiosa, La Orden de San Antonio Ermitaño, llamándose la enfermedad así por estos monjes, pone en funcionamiento una serie de hospitales fuera de los núcleos urbanos para atender a estos enfermos. Estos monjes vestidos con color oscuro y una gran T en color azul en el pecho, se dedican en exclusividad a paliar los dolores de muchas personas, las tisanas de yerbas, caldos de vacas, son las comidas preferenciales, además de cambiar vendas, cataplasmas y a pósitos para evitar males mayores.



Los enfermos pedían a los monjes antonianos que con su báculo o bastón tocaran sus heridas y les dieran Taus o escapularios
bendecidos para la curación de su enfermedad. Mientras estos colgaban en las puertas de las iglesias y monasterios las extremidades separadas de sus cuerpos, a modo de promesa por la enfermedad curada, a pesar de perder alguna o todas partes del cuerpo.


En ese camino de peregrinación se observó que en el monasterio de Castrogeriz (Burgos) muchos enfermos sanaban con una dieta que incluía pan de trigo. Y que cuando volvían a su casa después de la peregrinación de Santiago de Compostela, volvían a caer enfermos y de nuevo se repetía la agonía.

Monasterio de Castrogeriz

¿Entonces cuál era la causa del Fuego de San Antonio?

El causante de tal enfermedad es el hongo del centeno, un pequeño cuerno que nace en la espiga que cuando contamina la harina y se come en una cantidad alta, este hongo genera una toxicidad que hace que produzca estos síntomas hasta llegar a la muerte.

Cornezuelo de Centeno

El problema estaba que no se sabía, aunque las referencias más antiguas está en el pueblo Asirio, sobre el 600 a. E.C., pero en una época de oscurantismo, sobre todo en las tierras cristianas, hizo que no se cortara definitivamente la enfermedad.




Pan de Centeno
Es más, en 1951 en Francia se produjo la epidemia del "Pan Maldito" donde murieron cinco personas y doscientas treinta estuvieron afectadas por el  Fuego de  San Antonio; se cuenta como de un día para otro el pueblo entró en una locura donde las alucinaciones, casos gastrointestinales y quemazones eran lo común; se cuenta también como los afectados gritaban diciendo que un fuego les quemana las extremidades, hasta que vieron que se trataba de la contaminación de la harina de este hongo. 

Otra variedad, y más común siendo menos agresiva, es lo que conocemos como culebrina, aunque es más un herpes que el Fuego de San Antonio.


                                          

Bibliografía:
www.scielo.cl
www.romanicoaragones.com
Enfermería avanza, enfeps.blogsopt.com
www.acompostela.com

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