jueves, 7 de abril de 2016

"LOS ÚLTIMOS DE FILIPINAS" LOS HÉROES DE 1898


En 1898 España dejó de ser ese gran imperio que comenzó un 12 de Octubre de 1492 cuando sin saberlo tres carabelas arribaron en las costas de la Isla de La República Dominicana o La Española, como la llamaron los visitantes. Por eso desde que tuve la oportunidad de visitar sus réplicas en Palos de la Frontera todavía me pregunto cómo se atrevieron a cruzar ese inmenso Océano en tan insignificantes cascarones de huevo. Pero lo que comienzan unos otros lo acaban, y esa parte de la historia les correspondió a: 


LOS ÚLTIMOS DE FILIPINAS

Hombres de extraordinaria valentía, sentido del honor y sobretodo con una confianza absoluta en un país que tan ingratamente los trató como comprobaréis a continuación.

Para ello debemos comenzar por recordar que España terminaba un siglo lleno de conflictos bélicos, crisis económicas políticas y sociales, añadiendo que el ejército estaba tan obsoleto como su imperio y que tuvieron que recurrir a las levas para poder enviar hombres a luchar mientras que los que podían pagar 2.000 pesetas de la época se libraban de tal deber, entendemos que el conflicto era un matadero para trabajadores, jornaleros y demás.

Así que en pleno conflicto contra los estadounidenses en Cuba, los filipinos ayudados por sus "amigos libertadores" comienzan una nueva revuelta que ya se creía sofocada y que culminaría en el Tratado de París donde España pierde las últimas posesiones en América y el Pacífico, a saber:

                                             Cuba, Puerto Rico, Las Filipinas y Guam

Esta historia sucede en pueblo de Baler que está situado en el Distrito del Príncipe en la Isla de Luzón el 30 de junio de 1898. Está a punto de finalizar este conflicto y un destacamento de 54 cazadores comandados por el Capitán Enrique de las Morenas y Fossit, Teniente Saturnino Martín Cerezo (imag. dch), el Teniente Alonso Zayas y el Teniente-médico Rogelio Vigil de Quiñones (imag. izq), son destinados en este lugar para defenderlo.

Pronto llegarían un un contingente de 400 soldados tagalos o filipinos bajo el mando de los Comandantes Teodorico Novivio Luna, Cirilo Gómez Ortiz y Calixto Villacorta, para tomar el pueblo y poder proclamar la independencia de Las Filipinas.

Estos rodean el pueblo tomándolo sin oposición pues los españoles deciden refugiarse en la iglesia que es el recinto más seguro y fortificado de la zona. Excavan unas trincheras, tapian las ventanas y almacenan todos los vivieres que pueden, 4,500 kgr de arroz en mal estado, habichuelas, tocino rancio y mucho azúcar no teniendo una gota de sal para conservar alimentos frescos; todo con la esperanza de que les enviaran refuerzos, pues enfrentarse en una batalla tan desigual hubiera concluido en la misma carnicería que se produjo antes de su llegada y que provocó el suicidio del teniente Mota, oficial al mando del destacamento anterior.

El tiempo transcurre hasta los 337 días que duró el asedió tagalo soportando sus ataques que valientemente repelían, no solo de disparos de fusil sino de cañonazos que hicieron que el techo de la iglesia se derrumbara.

Pero lo peor no fue los enfrentamientos, sino las condiciones infrahumanas que en ese recinto cerrado a cal y canto produjo. Enfermedades como la disentería no tardaron en aparecer aunque la que se cebó con aquellos españoles fue la ber-iberi. Una enfermedad producida por la carencia de la vitamina B1 y que ellos ignoraban por los pocos adelantos que había en la medicina que la cascarilla del arroz que desechaban es la fuente de esa Vitamina. La situación hubiera cambiado porque la ber-iberi comienza con hinchazón en las piernas con tumores dolorosos que se iban extendiendo por todo el cuerpo con dolores muy agudos dependiendo si es seca o húmeda pues afecta al aparato cardiovascular o al nerviosos respectivamente, acabando con la vida del afectado.

El aire se vicia en aquel refugio, el alimento se acaba y se come lo que se puede, llegando a cocinar lagartijas, ratas y serpientes, siendo el colmo la lluvia, que convirtió en un lodazal el interior de la iglesia cuando se cayó el techo teniendo que dormir a la intemperie.

Mientras los tagalos enviaban mensajeros que le explicaban que la guerra había terminado y que debían de rendirse. Los españoles no se lo creen ya que piensan que es una estrategia de estos para que rindan la plaza.

Los emisarios no sólo vienen de parte enemiga sino que en Agosto del 98 solo tres meses de su encierro el Capitán Olmedo se traslada desde Manila para convencer al Teniente Saturnino que está al mando a morir el Capitán Enrique de las Morenas, pero no lo consigue. Saturnino cree que la situación no puede ser así, el ejército español es el mejor y no puede doblegar tan fácilmente.

Así que el teniente saturnino decide no recibir mas emisarios y lo que se produce son intentos de rescatarlos, uno de parte de los estadounidenses que los asediados acogieron con gran euforia creyendo que eran los refuerzos que esperaban, no obstante el fracaso se produjo cuando los tagalos, que envueltos en otra guerra, esta vez contra los americanos por traición ya que la independencia de Las Filipinas se trasformó en sometimiento a imperio yanky, repelieron el rescate. Este hecho aconteció en abril del 1899.


Llegamos a finales de Mayo cuando el Uranus barco español al mando del Teniente Coronel Aguilar llega a Baler para convencer a Saturnino de que todo ha acabado hace un año, que lo que está haciendo es una tontería y que rinda la plaza, pero este sigue creyendo que es otro engaño y se niega. Entonces Aguilar le deja unos periódicos para que comprueben que es cierto lo que le están diciendo y es ahí cuando el Teniente Saturnino Martín se da cuenta que es cierto.

Así que rinde la plaza siempre y cuando sean respetados ciertas condiciones:

1-Desde esta fecha quedan suspendidas las hostilidades por ambas partes beligerantes.   

2-Los sitiados deponen las armas, haciendo entrega de ellas al jefe de la columna sitiadora, como también de los equipos de guerra y demás efectos pertenecientes al Gobierno Español.   

3-La fuerza sitiada no queda como prisionera de guerra, siendo acompañada por las fuerzas republicanas a donde se encuentren fuerzas españoles o lugar seguro para poderse incorporar a ellas.   

4-Respetar los intereses particulares sin causar ofensa a personas.

Siendo respetados los españoles el 2 de Junio de 1899 salen de la iglesia en formación militar con la cabeza bien alta, vestidos con los arapos que conservaban, descalzos, muchos sin dientes y los fusiles enmohecidos y sin municiones. 


Fueron recibidos como héroes en Manila, ya que el presidente de la República de las Filipinas Emilio Aguinaldo les había otorgado el privilegio de ser recibidos ante tal gesta. 

El 1 de Septiembre llegan a Barcelona en el vapor Alicante siendo recibidos por las autoridades y creyendo que su periplo se acabó seguramente que la mayor decepción vino por el poco reconocimiento de su rey, gobierno y país, pues el destacamento de cazadores fue olvidado y sobretodo tratado con ingratitud.

Decimos esto porque solo al Teniente Saturnino Martín Cerezo se le concede La Cruz Laureada de San Fernando terminando su carrera militar como General mientras que a los soldados de este destacamento de cazadores se les concedió la pensión de 60 pesetas sin más reconocimiento ni agradecimiento. Esto tuvo como consecuencia que algunos murieran como mendigos en las calles, 12 de ellos estuvieron en la Guerra Civil y al menos uno fue fusilado en esta contienda. Y más indignación para estos cuando a la viuda del Capitán Enrique de las Morenas le adjudicaron una pensión anual de 5.000 pesetas

En estos momentos de la historia nadie se explica esta ingratitud hacia estos hombres que estuvieron recluidos en la iglesia de Baler, un pueblo de la Isla de Luzón en las Filipinas, defendiendo lo que consideraban su tierra porque allí ondeaba la bandera española.

Pero bueno es que muchos gobernantes no están a la altura de las circunstancias y cuando hay una derrota no se ve el heroísmo de los valientes.

De los 60 sitiados pues se añadieron 2 frailes y el sacerdote de la iglesia 15 murieron enfermos de ber-iberi o disentería, 2 murieron por heridas de guerra, 6 desertaron y 2 fueron fusilados por orden del Teniente Saturnino por intento de deserción.





Estos son los nombres de aquellos valientes:

Capitán de Infantería:
Enrique de las Morenas y Foss  (natural de Chiclana de la Fro. y falleció en Balr el 22/11/1898 por enfermedad)

2º Tenientes:
Juan Alonso Zayas (falleció en Baler por enfermedad el 18/10/1898)
Saturnino Martín Cerezo (natural Miajadas, Cáceres)

Cabos:
Jesús García Quijano (natural de Viduerna de la Peña, Palencia)
José Chaves Martín (falleció en Baler por enfermedad el 10/10/1898)
José Olivares Conejero (natural de Caudete, Albacete)


Corneta:
Santos González Roncal (natural de Mallén, Zaragoza)

Soldados de 2ª:
Julian Galvete Iturmendi (falleció en Baler debido a heridas el 31/07/1898)
Juan Chamizo Lucas (natural de Valle de Abdalajís, Málaga)
José Hernández Arocha (natural de La Laguna, Tenerife)
José Lafarga Abad (falleció en Baler por enfermedad el 22/10/1898)
Luis Cervantes Dato (natural de Mula, Murcia)
Manuel Menor Ortega (natural de Sevilla, Sevilla)
Vicente Pedrosa Carballeda (natural de Carballino, Orense)

Soldados:
Antonio Bauza Fullana (natural de Petra, Mallorca)
Baldomero Larrode Paracuello (falleció en Baler por enfermedad el 09/11/1898
Domingo Castro Camarena (natural de Aldeavieja, Ávila)
Emilio Fabregat Fabregat (natural de Salsadella, Castellón)
Eufemio Sánchez Martínez (natural de Puebla de Don Fadrique, Granada)
Eustaquio Gopar Hernández  (natural de Tuineje, Las Palmas)
Felipe Castillo Castillo (natural de Castillo de Locubín, Jaén)
Francisco Real Yuste (natural de Cieza, Murcia)
Francisco Rovira Mompó (falleció en Baler por enfermedad el 30/09/1898)
Gregorio Catalán Valero (natural de Osa de la Vega, Cuenca)
José Jiménez Berro (natural de Almonte, Huelva)
José Martínez Santos, (natural de Almeiras, La Coruña)
José Pineda Turán, (natural de San Felíu de Codinas, Barcelona)
José Sanz Meramendi (falleció en Baler por enfermedad el 13/02/1899)

Juan Fuentes Damián (falleció en Baler por enfermedad el 8/11/1898)
Loreto Gallego García (natural de Requena, Valencia)
Manuel Navarro León (falleció en Baler por enfermedad el 9/11/1898)
Marcelo Adrián Obregón (natural de Villalmanzo, Burgos)
Marcos José Petanas (falleció en Baler por enfermedad el 19/11/1899)
Marcos Mateo Conesa (natural de Tronchón, Teruel)
Miguel Méndez Expósito (natural de Puebla de Tabe, Salamanca)
Miguel Pérez Leal (natural de Lebrija, Sevilla)
Pedro Izquierdo Arnaíz (falleció en Baler por enfermedad el 14/11/1898)
Pedro Planas Basagañas (natural de San Juan de las Abadesas, Gerona)
Pedro Vila Garganté (natural de Taltaüll, Lérida)
Rafael Alonso Medero (falleció en Balerpor enfermedad el 8/10/1898)
Ramón Buades Tormo (natural de Carlet, Valencia)
Ramón Donat Pastor (falleció en Baler por enfermedad el 10/10/1898)
Ramón Mir Brills (natural de Guisona, Lérida)
Ramón Ripollés Cardona (natural de Morella, Castellón)
Román López Lozano (falleció en Baler por enfermedad el 25/10/1898)
Salvador Santamaría Aparicio (falleció en Baler debido a heridas el 12/05/1899)
Timoteo López Larios (natural de Alcoroches, Guadalajara)
Melchor Martin López (natural de Aznalcollar, Sevilla)
Luis Ruiz de la Torre (natural de Moral de Calatrava, Ciudad Real)
Mariano Miguel de Marcos (natural de Marlín, Ávila)
Enfermería:
Médico provisional Rogelio Vigil de Quiñones (natural de Marbella, Málaga)
Soldado Bernardino Sánchez Cainzos (natural de Guitiriz, Lugo)
Párroco de Baler: 
Fray Cándido Gómez Carreño. (falleció en Baler por enfermedad el 25/08/1898)

Misioneros: 
Fray Juan López Guillén (enviado por las tropas filipinas y decidió quedarse)

Fray Félix Minaya (enviado por las tropas filipinas y decidió quedarse)


Desertores:
Cabo indígena Alfonso Sus Fojas. (desertó el 27/06/1898)
Sanitario indígena Tomás Paladio Paredes (desertó el 27/06/1898)

Soldados de 2ª
Felipe Herrero López (Desertó el 27/06/1898)
Félix García Torres (Desertó el 29/06/1898)

Soldados:
Jaime Caldentey Nadal. (Desertó el 03/08/1898)
José Alcaide Bayona (Desertó el 08/05/1899)


Fusilados:
Cabo: Vicente González Toca (fusilado el 1/6/1899)
Soldado: Antonio Menache Sánchez (fusilado el 01/06/1899)


Bibliografía:
https://es.wikipedia.org/wiki/Sitio_de_Baler
http://www.abc.es/historia-militar/20140624/abci-ultimos-filipinas-baler-heroes-201406231602.html
http://www.grandesbatallas.es/batalla%20de%20baler.html
http://queaprendemoshoy.com/quienes-fueron-los-ultimos-de-filipinas-el-sitio-de-baler/
http://www.eldesastredel98.com/capitulos/pacifico6.htm

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