viernes, 8 de julio de 2016

LA HISTORIA DE LOS SIETE INFANTES DE LARA



Durante la dominación andalusí de la península ibérica las historias épicas se suceden de forma habitual y siempre sangrienta, hombres como Almanzor, el Cid o Mardanish (el rey  lobo) fueron protagonistas de muchas de ellas. No obstante los reinos norteños cristianos no eran menos propensos a las intrigas palaciegas teniendo el ejemplo en la Leyenda histórica de Los Infantes de Lara.

Estos personajes que deberían ser conocidos como los Infantes de Salas, por el feudo que regentaba su padre y que por supuesto estaba en el pueblo de Salas (actual Salas de los Infantes en Burgos), tuvieron una historia breve pero muy intensa por su ímpetu, valía y poca prudencia, aunque debemos recordar que en esa época el honor se valoraba más que la vida, siendo mal visto un hombre con poco empuje.

Y así comienza su historia registrada en el cantar o romancero de los Infantes de Lara:

A finales del siglo X se celebra la boda de Doña Lambra y Ruy de Velázquez (Señor del Alfoz de Lara) en Burgos bajo la supervisión del segundo Conde de Castilla García Fernández (primo carnal de la novia). Esta boda podría considerarse como la boda del siglo por los festejos realizados y la duración de CINCO semanas. Tanto fiesta y juegos en honor de los novios hizo que en uno de ellos, en el que se demostraba las habilidades del jinete a caballo hiciera prender la mecha de tan trágico final.

Alvar Sánchez dio con el premio siendo alabado hasta la saciedad por su prima, la novia.

Gonzalo González, sobrino del novio por parte de su hermana Sancha y casada con Gonzalo Gustios, el Señor de Salas, no se contuvo y se lanzó contra el premio de Alvar, este se sintió ofendido y el altercado hizo su aparición. Imaginémonos a un grupo de caballeros llenos de honor y con armas en la mano, pues sucedió lo inevitable, que aunque hubo separaciones para pacificar el altercado Gonzalo hirió a Alvar con tan mala suerte que murió y arremetió con su halcón contra su tío cuando este defendió al ofendido. 

Gustio, padre de Gonzalo, no tuvo más remedio que hacer una compensación por lo ocurrido y ofreció como vasallos a sus hijos al Señor de Lara para que dispusiera de ellos cuando quisiera para las batallas. Pues Doña Lambra puso el grito en el cielo al sentirse la mujer más ultrajada de la historia.

La situación entre las familias parecen pacificarse, no obstante Doña Lambra (imagen dch) parece que está esperando el momento oportuno para desquitarse, llegando ese momento un día  cuando los sobrinos vuelven de cazar y deciden bañarse en el río que pasa por Barbadillo del Mercado, residencia de los Señores de Lara, con tan mala fortuna que Doña Lambra ve desde su ventana a Gonzalo desnudo interpretando que lo había hecho para provocar a la señora.

Doña Lambra puso en marcha su maldad y envió a un siervo que llenara un pepino de sangre y se lo lanzara a Gonzalo, el sirviente con un miedo atroz hizo lo que su señora le ordenó quedando el joven caballero lleno de sangre siendo el hazmerreir de sus seis hermanos. con el genio que le caracterizaba tuvo que ser apaciguado y convencido que posiblemente fuese una broma y ya está.

Así que cuando llegaran al castillo dependiendo de la reacción del sirviente sería una broma. Pero el siervo reaccionó equivocadamente refugiándose en el regazo de su señora indicando que no fue una broma, por lo que Gonzalo y sus hermanos asesinaron al sirviente no escuchando a Doña Lambra que imploraba por la vida de su sirviente manchando su vestido con la sangre del inocente siervo.

Los Infantes abandonaron la fortaleza de los Señores de Lara para regresar a Salas junto a sus progenitores.

En esto que llegan Ruy Velázquez y Gonzalo Gustio de su inspección por Castilla cuando se enteran del suceso  y claro de nuevo Doña Lambra cuenta su versión a su esposo indignándose este de tal forma que dice que se vengaría de sus sobrinos, mientras que Gonzalo parece ser que espera la reacción de su cuñado, y esta no se hace esperar exigiéndole una reunión.

Esta se produce a mitad de camino de los señoríos, unos por miedo a las represalias y otros para dar apariencia de que "bueno venga que a pasado". Y de nuevo las aguas parecen volver a su cauce, pero la maquinaría se ha puesto en marcha y la venganza se va fraguando.

El Señor de Lara manda a al señor de Salas a Córdoba para recoger un regalo que Almanzor, caudillo andalusí, le había hecho por la boda además de entregarle una carta. Gonzalo Gustio accede a tal misión para seguir apaciguando las tensiones provocadas por tía y sobrinos. Lo que no sabía Gustio era que llevaba su sentencia de muerte pues al estar escrita en árabe no entendía el escrito.

Ruy de Velázquez explicaba al sarraceno las afrentas de sus sobrinos y el poder que iban tomando sus sobrinos dentro Castilla siendo un peligro para Almanzor, por lo que si la familia era eliminada Castilla sería más fácil de tomar y se podrían repartir los territorios.

Almanzor accede a lo segundo pero no a matar al emisario como pedía su cuñado, así que lo retiene en palacio bajo los cuidados de su hermana que cuando lo conoce se enamora de él manteniendo una relación intima.

La emboscada se produce en Almenar de Soria donde los siete infantes valerosamente se defiende de la traición de su tío muriendo y siendo decapitados. El romancero describe la batalla de tal forma que los cristianos se quedan mirando de como los diez mil sarracenos masacran a estos que se defienden valerosamente de tal forma que cuando piden varias treguas, los andalusíes se las conceden llegando al punto que incluso en una de las treguas los invitan a las tiendas del campamento musulmán para comer y beber.

Las cabezas de estos fueron llevadas a Córdoba y fueron enseñadas a su padre que en un momento de ira arrebata la espada a un soldado y arremete contra la guardia de Almanzor hasta que fue reducido.

Almanzor decide liberar al rehén y este vuelve a su Señorío, pero deja un vástago en Córdoba  dentro del seno de la hermana de Almanzor pidiéndole que si es varón le diga quien es su padre y se lo enviara a Salas cuando sea mayor de edad.

El varón que nace se llamará Mudarra y es educado bajo la tutela de Almanzor. Este se entera de su ascendencia y se le proporciona un pequeño ejército para la venganza que quería ejecutar. Mudarra llega a Salas y congenia de tal forma con su padre que a los pocos días le explica el motivo de su visita y estancia en Salas.

Gustio accede pero antes tenían que pedir permiso al Conde de Castilla, se dirigen a Burgos y sin saberlo el Señor de Lara estaba allí, Mudarra lo acusa delante del Conde y con espada en la mano desafía a Ruy Velázquez que niega todas las acusaciones.

El Conde pide tres días de tregua y se retiran mientras el Señor de Lara pernocta en Burgos con la idea de aprovechar la oscuridad en su huida, pero Mudarra prepara una emboscada donde cae Ruy Velázquez con su escolta. Mudarra no se queda allí sino que se traslada a Barbadillo del Mercado y apresa a Doña Lambra quemándola viva. Terminando así las afrentas entre los de Salas y Lara.



Los infantes fueron enterrados en el Monasterio de San Millán de Suso (o de arriba, imagen de abajo) donde están todavía los féretros y que se pueden visitar. No obstante hay otros monasterios que dicen albergar tales restos como San Pedro de Arlanza, la iglesia de Santa María de Salas de los Infantes dice tener las cabezas de sus paisanos mientras en Córdoba hay una calle muy pequeña llamada de las Cabezas (imagen izq), cerca del Palacio de los marqueses del Carpio que se dice que estuvieron expuestas las sietes cabezas, y  la Catedral de Burgos que dice tener el sepulcro de Mudarra.(imagen de arriba)








Así que si visitáis las tierras riojanas de San Millán de la Cogolla no os olvidéis de visitar tales lugares porque merece la pena y de seguro que disfrutareis de más detalles.



Bibliografía:
Los 7 Infantes de Lara, España Fascinante.
Infantes de Lara. Monasterio de Suso-Monasterio de Yuso.
Enigmas de Córdoba: Los infantes de Lara
La leyenda y el Cantar de los Siete Infantes de Lara, Burgospedia
Casa de las Cabezas: Resumen de la leyenda de los Siete Infantes de Lara 

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