martes, 1 de marzo de 2016

TARTESSOS, POSIBLE NUEVA LOCALIZACIÓN.


Esta cultura ubicada en el Valle bajo del Guadalquivir entre las provincias de Cádiz, Sevilla y Huelva teniendo una antigüedad de unos 1000 años a la era cristiana, tiene partidarios y detractores de su existencia, diferencia cultural y situación geográfica.

Aunque  hay yacimientos que empujan a ver en las piezas encontradas resquicios de esta cultura, siempre esta eclipsada por otra que se asentó por mucho tiempo y con bastante influencia en la zona, hablamos de los fenicios, personajes originarios de la ciudad de Tiro y que se dedicaban al transporte de mercancías por el Mediterráneo creando asentamientos como bases por toda la costa para comerciar con los productos los de los lugareños bien adquiriéndolos o explotándolos ellos mismos.

En la costa andaluza tenemos ciudades como Gadir, la actual Cádiz, Abdera, la actual Adra, Maikane, la actual Málaga y Sexi, la actual Almuñecar, que sirvieron de puertos para este propósito y yacimientos como el Cabezo de San Pedro (Huelva), Tejada la Vieja (Huelva) o la Necrópolis de la Joya también ubicado en Huelva.

De los tartessos podemos decir que hay más escrito que hallado y eso hace que muchos sean muy escépticos a la hora de separar esta cultura de la fenicia, y es normal, los escritos proceden de los griegos como Eforo, Aristófanes, Estrabón, Posidonio, Hecateo de Mileto, Heródoto o Aviceno que en sus relatos hablan de una cultura más allá de las columnas de Hércules o Herácles y que poseían gran cantidad de plata, oro, cobre y estaño.

Su capital Tartessos se encontraba en la isla a la que llegaba un río llamado por el mismo nombre y gobernada por un rey llamado Argantonio (imag. dch), que además de rico y buen gobernante era muy generoso llegando a estar en el poder unos cien años. 

Otra fuente que no debemos obviar es la que se encuentra en la Biblia, donde explica que el rey Salomón por un acuerdo con Hiram, el rey de Tiro, obtuvo materiales como oro, plata, marfil, monos y pavones que traía desde Tarsis cada tres años, así que podemos decir que el oro del templo de Salomón era tartesso.

También el libro de Jonas hace referencia a esta cultura cuando sufrió el naufragio por no cumplir con la misión de ir a Nínive para proclamar su destrucción por  parte Yahweh, pues dice que había decidido irse a Tarsis.

Teniendo todo esto en cuenta es lógico que salieran personas como George Bonsor  (imag. izq.) en 1880 y se dispusiera a buscar esta cultura llegando a encontrar piezas tartésicas en las necrópolis de Cruz del Negro, Carmona, Setefilla y Cerro del Trigo.

Le sucedió Shulten  (imag. dch) que enemistado con las autoridades españolas por su decisión en la investigación sobre el yacimiento de Numancia se bajo hacia las costas onubenses y se puso a excavar en Doñana para no encontrar nada de esta cultura. pero si hizo algo muy loable y fue ordenar todas las ideas de esta cultura en su obra Tartessos publicada en 1924.


Pero lo que hizo poner de nuevo en la palestra de la Historia a los Tartessos fue el Tesoro del Carambolo en 1958. Este descubrimiento se hizo por casualidad, como siempre, se estaban haciendo unas reformas en la Real Sociedad de tiro al Pichón en Camas (Sevilla) cuando unos albañiles encontraron 21 piezas de las cuales 16 eran rectangulares, otras de forma de piel de toro, dos brazaletes y un collar, que creyeron que eran de poco valor hasta que lo entregaron a las autoridades haciendo saber que eran de oro de 24 kilates.

Este descubrimiento se pregonó como tartesso por parte de Juan de Mata, el arqueólogo encargado de hacer la investigación, y así a seguido hasta ahora que estudios recientes indican que es más fenicio que tarteso, pues las excavaciones ampliadas en el Carambolo durante los años 2002 y 2005 por Álvaro Fernádez y Araceli Rodríguez han sacado a la luz que lo que se encuentra en este cerro de 91 metros de altura sobre el nivel del mar es un santuario fenicio dedicado a Astarté, y que alcanzó su mayor esplendor en el siglo VII a.E.C.


Como hemos dicho esto está en oposición con otros investigadores que sostienen que es puramente tartésico pues otros altares encontrados en Cancho Roano (Zalamea de la Serena, Badajoz) y Cerro de San Juan  (Coria del Rio, Sevilla) tienen la misma forma que el del Carambolo.


La investigación reciente de parte de Alberto Porlan nos muestra en su libro "Tartessos un nuevo Paradigma" que la ubicación de esta ciudad se puede encontrar en la isla fluvial del río Barbate, cerca de Calpe, siendo el motivo que el siguiente río que se nombra cerca del Tartesso es el río Ana y no corresponde al Guadalquivir por que este no tiene cabo y las distancias no se corresponden con las que Aviceno menciona en su Ora Marítima, además el estrecho tartésio se corresponde al Estrecho de Gibraltar. Esta es la explicación superficial, como en mayo se van a iniciar las prospecciones en estos terrenos estaremos expectantes a los resultados y confirmaremos si está allí Tartessos o tendreos que seguir buscando.


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