miércoles, 16 de marzo de 2016

EL DERECHO DE PERNADA ¿UN DERECHO O UN ABUSO?


Durante la Edad Media la sociedad estaba estructurada por un sistema feudal siendo los campesinos los últimos y mayoritarios en la escala social. Estos estaban sujetos a su señor mediante arrendamientos de las tierras del feudo que cultivaban bajo la protección de sus soldados.

Dentro de este simple pero a la vez complejo sistema los campesinos estaban casi en completa esclavitud y dependiendo de la personalidad del señor eran mejor o peor tratados llamándose a una serie actos "Malos Usos" porque eran literalmente abusos en su autoridad hacia la servidumbre. 

Uno de estos malos usos era el derecho de pernada, en latín ius primae noctis "derecho a la primera noche" o droit de Seigneur "derecho señorial" como más adelante se llamaría. Esta ius primae noctis consistía en que la novia tenía que yacer con su señor en la noche de bodas antes que fuera conocida carnalmente por su esposo, siendo la peor de las humillaciones a la que eran sometidas las jóvenes  por la privación del goce de esa noche porque obligadas a daban su mayor regalo, la virginidad, a un hombre que no querían convirtiéndose en una dura violación.

Este mal llamado derecho no estaba recogido en ningún fuero o ley y si lo buscamos no encontraremos nada, pero sí sabemos que está imposición existía y que muchos señores, clérigos y soldados hicieron acopio de ella. Lo interesante es que numeroso historiadores niegan la existencia del derecho de pernada tal y como se le conoce y que solo era un acto simbólico donde los novios debían de pagar no sólo un capitación por el permiso de la boda sino también por la novia. No obstante la información da a entender que sí hubo tal práctica lasciva de parte del señor feudal hacia su siervo.


Su origen se cree que es germánico siendo implantada por los godos en España, no obstante tenemos referencias mucho más antiguas donde se plasma que en lugares muy distantes más o menos había una tradición donde la novia yacía con el señor de la comunidad o bien con los convidados a la ceremonia dando a la nueva pareja un gloria y reconocimiento queriendo decir que obtenían la bendición de los hombres importantes de su comunidad, reflejándose en los regalos obtenidos, según Heródoto y Pomponio de Mela cuando visitaron Libia en uno de sus viajes.


También se sabe que en Roma se decía "que ningún hombre libre se podía casar con mujer alguna que no hubiese sido desvirgada por un esclavo"

Así que cuando en la Edad Media se seguía con esa tradición la sociedad sufre un cambio de conciencia sobre esta particular y comienza a asentarse la creencia de que el matrimonio es una bendición de Dios por lo que se reconoce la unión marital entre siervos que antes no estaba reconocida, lo que llevaba al señor feudal a cometer todo tipo de tropelías, como obligar a padres o esposos a que su hija o esposa fuera su amante por un tiempo, que podían durar meses y años, como para cuando él lo exigiese. Qué no aceptaban de buen agrado, las consecuencias no sólo se transformaban en quitarle las tierras y dejarlos en la más mísera pobreza, no, la muerte y exposición de sus restos para ejemplo demás era la otra consecuencia y por ende la forma más clara dar a entender que al señor no se le podía negar nada. Aunque también hemos de decir que esta práctica muchas veces era iniciada por parte de los siervos hacia su señor para poder tener prebendas y privilegios como más tierras.

Entonces en este nuevo contexto comienzan las revueltas contra los señores que hacían uso de una ley que no existía siendo las más conocidas las de los campesinos de remensas  en el siglo XV y las de Castilla un siglo antes.

No obstante debemos decir que la mayoría de estas revueltas se iniciaron por la cantidad de prácticas  abusivas que estos señores aplicaban a sus siervos, como la tributación, el tener que costear cualquier desastre que se provocará en las tierras y por su puesto, ya no el tener que pedir permiso por la boda sino el tener que cumplir con la ius primae noctis. 

Un ejemplo que recordaremos es el que plasma Mel Gibson en su película Braveheart cuando los soldados se llevan a la novia, otro ejemplo lo tenemos en el libro La Catedral del Mar donde Idelfonso Falcones refleja muy bien las consecuencias de este mal uso y como era muy conocido y extendido en la zona de Cataluña.

Pero el ejemplo más sobresaliente y que no es de ficción sobre este ejemplo es el del Obispo de Santiago de Compostela Rodrigo de Luna, sobrino del decapitado condestable y mano derecha del rey Juan II de Castilla Álvaro de Luna, el cual fue denunciado en 1458 por un campesino al prender a su recién esposa en la noche de bodas obligándola a hacer con él.

Por eso cuando los campesinos de remensas se entrevistan con Fernando el católico por la situación en de revuelta que se encuentra Cataluña, le exigen que ponga fin a esas prácticas incluyendo este derecho de pernada. (en este enlace podéis ver la escenificación de esta situación en la serie Isabel  http://www.rtve.es/alacarta/videos/isabel/isabel-quienes-eran-remensas/2100647/)

Aunque tenemos que recordar que ya en siglos anteriores Alfonso II dictó una ley que exponía: "... Que las siervas estaban fuera del derecho de su señor" y Alfonso X aprobó una multa de 500 sueldos y la privación de cargos a quién osara desflorar la novia antes del casamiento.

Fernando firma un decreto llamado La Sentencia Arbitral de Guadalupe, por el monasterio extremeño, donde expresa que:

"se prohíbe a los señores catalanes ejercer la primera noche que el pagés prende mujer dormir con ella... que no pueden en señal de señorío la noche de bodas de que la mujer será echada en la cama y pasar la pierna (de ahí lo de pernada) encima de aquella sobre la dicha mujer"



La prohibición hizo aplacar las revueltas aunque los malos usos no se acabaron del todo, es más se sabe que hasta hace pocos años esta práctica seguía en boga aunque no se denominará derecho de pernada. Miguel Delibes en su novela Los Santos Inocentes lo refleja muy bien y Pancho Villa, un opositor de esta práctica muy extendida en latinoamérica y por lo que tuvo que huir de su casa al disparar a su señorito cuando quiso abusar de su hermana exigiendo este derecho, o como en Perú donde esta práctica se denominaba "Tirarse a la morocha" es decir a la sirvienta.


Lo que sí podemos decir es que por unas cosas o por otras la mujer siempre acaba siendo utilizada de la misma forma, siendo un objeto donde dar rienda suelta a los instintos más bajos del hombre.



Bibliografía:


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