martes, 3 de mayo de 2016

MADRID SE LEVANTA CONTRA SU INVASOR

La historia de la Guerra de la Independencia de España comienza un 2 de Mayo de 1808 cuando las sospechas de la invasión francesa de la piel de Toro se hicieron evidentes en Madrid.

Los rumores son muchos, y los hechos se iban sucediendo en varias localidades de Cataluña por donde las tropas gabachas van estableciéndose ante la pasividad de las tropas de españolas que siguen con la creencia que los franceses solo pasarían por la península hacia Portugal para invadirla y así terminar con su alianza con Gran Bretaña, ya que eso es lo que se firmó el año anterior en el Tratado de Fontainebleau.

A esto se le une el afrancesamiento de Godoy (imag. dch), militar y primer ministro español que cae en desgracia sobre el mes de abril cuando en una huida hacia el sur la familia real para en Aranjuez y allí el príncipe de Asturias y el rey intercambian el puesto, si uno era malo el otro sería el peor monarca que España ha tenido, cuando miembros del partido Fernandino se amotinan produciéndose los hechos descritos, llamándose este suceso Motín de Aranjuez.

Napoleón que ve la inferioridad del ejército español, la incapacidad de los soberanos y la posición estratégica del país invita a Fernando VII (imag. izq.)a una entrevista en Bayona. Este creyendo que el emperador lo que va hacer es refrendar su corona asiste antes que su padre, yendo este, Carlos IV (imag. dch) junto a la mayoría de la familia real y ministros, después para la entrevista.

El día 30 de Abril se produce la interlocución llegando una situación que creo que Napoleón se tuvo que reír a carcajadas, en vez de unirse en un bloque para defender a su país, padre e hijo se pelean por el trono, siendo la reina madre la que pone la guinda al pastel cuando le da un bofeton a Fernando VII gritándole ¡bastardo!, que por las infidelidades de esta y lo corto que era Carlos IV posiblemente sería verdad. Lo que no imaginaban, los dos personajes es que el 5 de Mayo, cinco días después de la primera reunión con el General Corzo, es que iban a ceder todos los derechos monarquicos en Napoleón que sentaría en el trono de Madrid a José, su hermano, que popularmente lo conocerían como Pepe Botella.


El pueblo no es tonto y ya no era rumores lo que había, así que el 2 de Mayo, que había mercado en la villa, medio centenar de madrileños se acercaron al Palacio Real donde vieron que el infante que quedaba, Francisco de Paula, lo montaban en un coche de caballos rodeado de un fuerte dispositivo francés, entonces José Blas Molina un maestro grita:

¡TRAICIÓN! ¡TRAICION! ¡QUIEREN LLEVARSE AL INFANTE!

De pronto el pueblo se agita y comienza el levantamiento, los franceses se ven desbordados y el Mariscal Murat (imag. izq.), el comandante en jefe del ejército francés que había negociado con la Junta de Gobernación, estamento que supuestamente " gobernaba España" porque la familia real estaba retenida en Bayona, para que fuera Godoy quien la presidiera y la salida de los infantes hacia Francia, ordena que dos piezas de artillería disparara contra la muchedumbre; dicho y hecho, los primeros muertos caen, pero los madrileños no se acobardan y forman partidas atacando a todo gabacho con lo que tienen a mano, navajas, macetas, piedras, etc, las mujeres utilizan las inofensivas agujas de coser como arma y de forma muy eficaz.



No obstante la desorganización popular española no pude con la experiencia y eficacia de Murat que previendo la situación ordena que las tropas acantonadas alrededor de la ciudad cruce las murallas y entren dentro para sofocar el levantamiento.

Unos 30.000 hombres, entre los que destacan los mamelucos, mercenarios africanos que se ensañan contra los civiles como lo refleja Goya en su pintura LA CARGA DE LOS MAMELUCOS.(imag. dch)


Pero lo peor estaba por llegar, porqué el ejército español se quedó impasible ante la masacre francesa por orden del General Negrete, solo Daoiz y Velarde, dos capitanes del Parque de Artillería de Monteleón, y varios alférez junto a otros soldados se unen a sus conciudadanos y aunque mueren en el combate luchan heroicamente. (imag. izq)

Murat parece que conoce la historia y no se queda a esperar que sus huestes masacren a los madrileños, directamente firma un bando donde se puede leer que cualquier sospechoso sería fusilado comenzando esa represión esa misma tarde con 32 madrileños ejecutados en el Salón del Prado, 11 más en Cibeles, Puerta de Alcalá y Recoletos.

Pero el General Grouchy se emplea a fondo en su cometido y fusila a 36 más el día 3 en la Montaña del Príncipe Pío y Buen Retiro, fusilamientos inmortalizados por Goya (imag. dch).

Las fuentes no se ponen de acuerdo en el número de víctimas pero sí coinciden que no llegan a las 500 entre españoles y franceses. La cuestión no es la cantidad, ni que fracasara, sino que fue la semilla del patriotismo español que luchó contra el invasor francés que se consolidaría en la Batalla de Bailén, la primera derrota del ejército napoleónico. No obstante tuvo ese patriotismo popular un fallo, y fue que dentro de ese fervor deseó a un rey que lo traicionó. Pero esa, es otra historia.


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