domingo, 21 de febrero de 2016

EL CRIMEN DE LOS GALINDOS; EL CRIMEN PERFECTO



Hace cuarenta años en la provincia de Sevilla, concretamente en el municipio de Paradas, ocurre un trágico suceso que no se ha resuelto y ni podrá resolverse por varios motivos. Primero porque prescribió en 1995 y segundo porque si leemos todo el sumario, las diligencias, el seguimiento y la investigación nos daremos cuenta que nunca se podrá saber quién cometió los crímenes a no ser que el asesino o asesinos confiesen antes de su muerte, con razón se le ha catalogado como el crimen perfecto. Veréis:

El 22 de Julio de 1975 a eso de las seis de la tarde varios jornaleros del cortijo de los Galindos, propiedad del Marqués de Grañina, ven como una humareda negra se eleva de dicho cortijo por lo que prestos se dirigen para ver qué pasa. Cuando llegan se encuentra que el fuego está en el cobertizo y se disponen a sofocarlo, pero a medida de que el fuego se apaga van apareciendo unos bultos extraños, son los cuerpos de dos vecinos del pueblo:

José González Jiménez de 27 años, trabajador del cortijo y Asunción Peralta Moreno de 34 años esposa de José y que además estaba embarazada. 

Así que los jornaleros llaman a la Guardia Civil y mientras la benemérita hace su aparición estos descubren algo raro, la puerta del cortijo está abierta y hay un rastro de sangre que conduce a una habitación que está cerrada con un candado.


Cuando llega la pareja de los Civiles los llevan allí y el sargento abre la puerta de un disparo encontrándose a Juana Martín Macías de 53 años y esposa del capataz del cortijo con la cara destrozada sobre una cama. Los testigos no dan crédito a lo que ven.

Por lo que deciden buscar a Manuel Zapata, el capataz, que dentro del cortijo no está. Pero en la búsqueda hay otro hallazgo macabro, Ramón Parrilla González de 40 años y trabajador del cortijo aparece dentro de un chueco con los brazos destrozados por dos tiros de escopeta que le abren el pecho. 

El que sigue sin aparecer es Manuel, por lo que es sospechoso de los cuatro asesinatos. La Guardia Civil con los medios que tiene inicia la búsqueda que da fruto a los tres días cuando encuentran el cuerpo de Manuel que está descomponiéndose porque ha muerto hace días y con la cabeza abierta a causa de un golpe. Entonces el pueblo se llena de rumores y las diligencias de investigación tiene una cantidad de fallos grandísima ya que todas las autoridades competentes están de vacaciones.


Ahora todo es un lío porque el sospechoso no se ha suicidado sino que ha sido asesinado por lo que la sospecha comienza a caer en José González, y será por mucho tiempo así pues todo indica que los asesinatos fue un crimen pasional. Parece ser que José se ha enterado de la relación adúltera entre Manuel y Asunción, entonces lleva a su esposa al cortijo para que explique la situación y se le va de las manos, asesinando a todos; al matrimonio por tenerle inquina ya que anteriormente no pudo ennoviarse con su hija porque Manuel no lo quería y recientemente había venido al pueblo embarazada siendo la guasa de sus compañeros de trabajo y además Manuel le había echado la bronca en el trabajo. A Ramón lo asesinó por ser el testigo indiscreto, estaba en el sitio equivocado en el momento menos oportuno y a su esposa le pegó fuego para después suicidarse o por accidente las llamas le alcanzaron siendo castigado en el mismo momento.




Pero hay muchas cosas que no cuadran y cuando llega un nuevo juez que se dispone a cerrar el caso comienza a hacer una investigación minuciosa empezando por exhumar los cadaveres y encuentran algo sorprendente, a Manuel lo asesinaron en estado tranquilo y el primero, es decir el golpe que recibió ocurrió sin esperarlo y el cuerpo de José revela que fue asesinado por dos tiros lo que le exculpa de los asesinatos.


¿Pero entonces quién asesinó a los cinco de los Galindos?

Pues no se sabe ya habían pasado unos ocho años del asesinato y los fallos que se cometieron en los primeros momentos de la investigación entorpecieron bastante todos los intentos posteriores.

Interrogaron al Marqués que demostró estar en Málaga, luego le echaron la culpa a unos legionarios que acamparon cerca del cortijo, pero estos estaban en Ceuta el día de autos. Se especuló que había drogas por medio, luego que habían sido testigos de una reunión importante entre militares preparando un golpe de estado, que si la sospecha del adulterio, etc. 


La cuestión es que en 1995 se cerró el caso que todavía se recuerda en Paradas y que tanto mucho daño ha hecho no sabiendo quién o quienes asesinaron a los cinco y porqué. 


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