lunes, 10 de agosto de 2015

MALAGA CAE EN MANOS CRISTIANAS



En el verano de 1487 los reyes católicos en un avance sin precedentes en su guerra para conquistar lo que queda del Al-Andalus, deciden asestar un golpe brutal al Reino Nazarí, que ya pega sus últimos coletazos como un pez fuera del agua.

Los granadinos están enfrentados entre ellos en un desespero de tener el poder y empezar de nuevo a retomar las plazas que antes eran suyas, pero los cristianos el año pasado han tomado Loja, Illora, Montefrio, y sobre todo Alhama, lo que deja a Granada expuesta por su vega.

Por eso Fernando II, el aragonés y esposo de Isabel I de Castilla decide tomar el puerto por donde los nazaries pueden recibir refuerzos desde África, pues saben que han mantenido conversaciones con sus correligionarios del Magreb.

Pero Málaga no era una fortaleza cualquiera, fuertemente amurallada y bien pertrechada de soldados, sobre todo Gomeres, soldados de África y leales a el Zagal, el mejor militar andalusí de la época y tío de Boabdil, Emir de Granada. No obstante Hamet al-Zagrí no estaba en su plaza, estaba en la capital del emirato por todas los acontecimientos que estaban sucediendo, traiciones y derramamientos de sangre como levantamientos por la situación del Reino. Además Boabdil había sido detenido en la Batalla de Lucena cuatro años antes, y todo se precipitó, pues la comisión de Boabdil impuesta por los reyes cristianos es ir entregando el reino.

El cerco a Málaga lo tuvieron que hacer tomando Vélez-Málaga para así aislar la ciudad de su capital.
Estaban en el cerco unos 80.000 soldados cristianos, frente a unos 20.000 defensores
malagueños junto unas defensas inalterables, pero Fernando no iba a permitir que se alargara el asedio mucho más, pues llevaban unos cuatro meses, los malagueños habían repelido todo ataque y no le llegaban refuerzos, y teniendo su caudillo fuera siendo rechazado por sus tropas en un intento de ataque por el interior que  fracasó, Málaga no podía dejarse para la siguiente campaña.


Mientras los malagueños eran asediados militarmente por los cristianos, dentro de la fortaleza la moral se iba minando poco a poco, aunque sabían que si resistían hasta las lluvias entonces los Gomeres que estaban el África vendrían a ayudarlos, el hambre, la sed y la calor hizo que se fueran viniendo cada vez mas abajo.

Por su lado los cristianos bombardeaban con su artillería las murallas que se resistían a caer.

Entonces los musulmanes hacen una incursión nocturna donde los cristianos son tomados por sorpresa haciéndoles tanto daño que Fernando manda una misiva a su esposa explicándole que debe venir al campamento para levantar la moral a las tropas, y así sucede, cuando llega, los cristianos toman aliento y cambian la estrategia decidiendo meter un cañón con pólvora en una de las murallas de la ciudad, donde revienta no solo esa parte de la muralla si no también la moral de los musulmanes.


Rindiendo la ciudad que estaba ya casi reducida a ruinas; los Monarcas Cristianos entran triunfalmente por las calles de la Medina el 19 de Agosto de 1487.

Aunque hay una historia que se cuenta como el punto de viraje para la batalla. 

Un hombre considerado santo, Ibrahim el Guerbi, en Guadix se presentó en Málaga con unos 400 jinetes llegando a entrar en Málaga sin que los cristianos se dieran cuenta. Esto dio moral a los malagueños, pero los cristianos que vieron a este hombre dentro de su campamento meditando sobre una roca lo llevaron ante en Marques de Cádiz que interrogándolo vio que podía servirle para obtener información sobre la Medina sitiada, así que lo lleva ante los reyes, pero antes lo deja en una tienda aneja a la de los monarcas donde descansada Don Álvaro de Portugal y la Marquesa de Moya; este viendo el lujo de la tienda y a la pareja de nobles pensó que eran los monarcas cristianos y en un golpe certero acertó en la cabeza del portugués y después se dirigió hacia la marquesa que tuvo más suerte ya que fue reducido y abatido por los escoltas de la tienda.


Esto enfureció tanto a Isabel como a Fernando que mandaron enviar el cuerpo a Málaga mediante una catapulta, cuando los restos se estrellaron ante las murallas los malagueños los recogieron y fueron sepultados. 

Ante esta ofensa a un hombre Santo, los musulmanes ataron a un cristiano a la cola de un asno y se lo enviaron al campamento católico.


Mas enfureció a los cristianos esta respuesta, que decidieron reducir a ruinas la gran ciudad portuaria.

Así cayó Málaga, reduciendo el Reino Nazarí a lo que hoy conocemos como Granada y Almería. 
Solo le quedaban cinco años de vida.



Bibliografía:
Rtve 
Artehistoria
La opinión de Málaga 
España fascinante
Grandes batallas



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