viernes, 20 de marzo de 2015

HISTORIA DEL XARQ AL-ANDALUS; IBN MARDÁNISH, EL REY LOBO

EL REY LOBO
IBN MARDÁNISH



Otra historia poco conocida de nuestra tierra; cuando el al-Andalus se desmembra convirtiéndose en una multitud de reinos, llamados Taifas, su esplendor se diluye  a favor de los reinos cristianos del norte de la península que comienzan su hegemonía, reconquistando las tierras que antes "supuestamente" les perteneció, heredadas de los visigodos. 

En estos Reinos de Taifas hay dos periodos bien diferenciados, uno el Almorávide y otro el Almohade, radicales en la facción Suní del Islam, esta última obtuvo una resistencia muy dura andalusí protagonizada por un Rey, Ibn Mardánish, el llamado Rey Lobo o Lope, por los cristianos.

Este Ibn Mardánish, andalusí de pura cepa, ya que procedía de una familia muladí, es decir cristianos que se convirtieron al Islam, no estaba dispuesto a ceder su reino, con capital en Murcia, a unos radicales que venían del norte de Africa, queriendo erradicar el esplendor y la cultura andalusí que califas y emires habían construido. Todos seguían al profeta y sus preceptos, aunque se sabe que aquí estos eran más relajados.

Cuando el Imperio Almoraví se desintegró en 1145 E.C. el reino de Murcia gobernado por Ibn Mardánish alcanza  un esplendor como nunca antes, siendo respetado por los demás reinos cristianos, bajo la alianza de vasallaje a Alfonso VII "El Emperador"; juntos frenaron la entrada de los Almohades, que era un enemigo común.

Los Almohades implantaron un estado de terror eliminando las libertades andalusies, como el que las mujeres no tenían que llevar el yihab obligatoriamente, donde las tres culturas vivían mas o menos en paz, donde el vino era aceptado,  el lujo, la música, la poesía y el estudio eran queridos y disfrutados, donde mujeres como hombres eran envidiados, apreciados y ensalzados por su distinción en alguna de las disciplinas que hemos mencionado.
Por ello perseguían por la vestimenta, impusieron la austeridad y la shaira, ley coránica, más radical vigilada por los ulemas, sacerdotes islámicos. 

Este Rey Lobo no solo frenó a estos Almohades durante 26 años, sino que extendió las fronteras de su reino hasta Granada, Écija, Jaén, Valencia, y al norte Albarracín, todo el levante era suyo.


Las victorias se sucedían una tras otra, mientras las campañas militares se llevaban a cabo como Mardánish decidía, llegando alcanzar Córdoba y Sevilla, pero estaba emparentado con Hasmuk, el Señor de Segura, pues estaba casado con Zobeyda, la hija de este, de impresionante belleza y encanto personal que volvió loco de amor a Mardanish. 

Hasmuk, hombre insolente y arrogante desobedeció a Mardánish, con la perdida de varias plazas, por lo que le llevó a una guerra entre ellos; en 1169 los Almohades cruzan de nuevo el estrecho y forman un gran ejercito que se dirige a Córdoba enterados de la división que había entre ellos atacan a Hasmuk y este se somete al Califa Almohade, viendo la gran traición de su suegro Mardánish repudia a su favorita y rompe toda relación con ellos.

Abu Hafs, el hermano del califa y orquestador de toda la invasión decide volver a Marrakesh para volver en 1171 con un ejército mas grande, pues en el tiempo que había estado tenía medio al-Andalus sometido.


Llegado ese tiempo, el ejército sarraceno vuelve a la península, pero Mardánish ya no tiene a su lado a los cristianos, que entre ellos intrigan para que los Almohades acaben con el Xarq al-Andalus y luego ellos siendo uno poder recuperar todas las fortalezas volviéndolas a la fe cristiana.


Así que los Almohades someten población a población hasta llegar a Murcia, donde están recluidos los pocos aliados que tiene el Rey Lobo.
La presión y verse acorralado hizo que cayera enfermo muriendo en 1172, encargando a sus hijos que se sometieran a sus enemigos para no perecer. 

Así sucedió, los Almohades tal mes como este entran en Murcia último bastión y madriguera del Rey Lobo, sometiendo todo al-Andalus, ya no se recuperaría nunca, perdiendo todo lo andalusí en 1492.

Un libro que recrea este episodio de la historia es La Loba de Al-Andalus de Sebastian Roa.
Por cierto magnifico.








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