sábado, 6 de febrero de 2016

INÉS DE CASTRO, LA AMANTE DEL REY QUE DESENTERRARON PARA HACERLA REINA


En la historia de cualquier país siempre hay alguna leyenda que nace de un hecho verídico, bien porque se hace correr un rumor para desprestigiar a la victima o porque no se sabe con exactitud como ocurrieron los hechos y la historia se basa en la propaganda popular.

Pues veréis dicen que en 1320 nace en A Limia, una comarca gallega, Inés de Castro, la hija del primer Señor de Monforte de Lesmos y nieto del rey Sancho IV. Como en toda época los señores tenían "deslices" matrimoniales y Don Pedro Fernández de Castro no fue una excepción. Por lo que Ines era hija ilegítima siendo su madre Aldonza Soares de Valladares.

Siendo criada bajo la tutela del marqués de Villena, don Juan Manuel, estuvo rodeada de poetas y artistas llegando a tener una educación bastante inusual para su tiempo. Como el Marqués tenía una hija, Constanza, estas se hicieron bastante amigas llegando Inés a ser nombrada dama del séquito que acompañaría a Constanza a Portugal, pues esta se casaría con el infante Don Pedro, hijo de Don Alfonso IV "el bravo".


Su llegada dio mucho que hablar ya que el heredero a la corona portuguesa no hizo caso a Constanza, su prometida, pues Cupido erró en su disparo haciendo que el flechazo surgiera entre Don Pedro e Inés, y aunque casaron los prometidos oficiales el adulterio se consumó a la misma vez que se consumaba el matrimonio, llevándolo con resignación no solo la esposa legítima sino también toda la corte.

El matrimonio no fue bien, mientras que para los amantes adúlteros se les proporcionaba la oportunidad de finalizar su yacer en secreto, un secreto a voces, cuando Constanza muere durante el parto de su primer y único hijo, Fernando, el 13 de Noviembre de 1345.


Pero no fue así, el rey Alfonso IV no veía bien la unión que tenía su hijo con la gallega pues Don Pedro había hecho muy buenas migas con sus cuñados Álvaro y Fernando, quienes envalentonaron al príncipe luso para atacar al rey castellano y alzarse como nuevo monarca, y eso haría peligrar la independencia de Portugal ya que Castilla era el reino más fuerte de la península teniendo bastantes aliados. Además Fernando siempre estaba enfermo. Pero la gota que colmó el vaso fue la boda secreta entre Don Pedro e Ines que bendecida por el Obispo de Guarda hizo estallar en cólera al rey Alfonso.

El rey sabía que no podía enfrentarse a su hijo de forma directa así que decidió cortar por lo sano, matando al perro se acaba la rabia, así que conjurado con tres caballeros portugueses y enemigos de los Fernández de Castro, Alonso Gonçálvez, Pedro Coelho y  Diego López Alonso, fueron hasta Coimbra desde Montemor-o-Velho para ejecutar el plan. 

Don Pedro que había salido de caza no estaba en palacio así que ese día era el propicio, ¿quien le iba a negar la entrada al rey?; Inés que se entera de la llegada de su suegro y las intenciones de este, lo recibe juntos a los nietos y con suplicas y ruegos consigue que el rey se retracte de sus intenciones, pero las hienas que tenía el rey como consejeros no pararon de susurrar al rey cuando regresaban a la corte de los supuestos peligros que amenazaban al reino de Portugal si Inés conseguía ser reina pues don Pedro estaba ciego con ella. El rey Alfonso que estaba en esa linea ¿que hace? permitir que estos tres secuaces de la muerte vuelvan a finalizar lo que habían empezado.

Así que el 7 de Enero de 1355 Inés de Castro es degollada en su palacio delante de sus hijos y enterrada en la Iglesia de Santa Clara.

Don Pedro se levanta en armas contra su padre manteniendo una guerra civil hasta que Doña Beatriz pudo hacer que padre e hijo firmaran un tratado de paz en agosto de 1355. Pero don Alfonso IV murió en 1357 y Don Pedro subió al poder y lo primero que hizo fue emitir una orden de busca y captura sobre los tres asesinos de su esposa siendo Alonso Gonçalvez y Pedro Coelho ejecutados mientras Diego López se le perdió la pista en Francia.  

Y aquí comienza la leyenda, pues se cuenta que el rey mandó desenterrar a su esposa para que todos los nobles le besaran la mano en una ceremonia de reconocimiento de Inés de Castro como Reina de Portugal. 



Don Pedro cumplió su venganza hasta el extremo, no obstante hay historiadores que explican que este suceso podía referirse a la costumbre en Portugal había de besar la mano del difunto rey y que en los siglos XIV y XV se colocaba una efigie de cera en el túmulo funerario para el besamanos y que eso podría haber hecho Don Pedro y no colocar el cuerpo de la difunta.

Pero eso es lo que se cuenta.

En 1367 Don pedro muere y es enterrado según su disposición, en el Monasterio de Alcobaça estarían las dos tumbas de mármol blanco para descansar juntos hasta la resurrección, pero con la peculiaridad de las tumbas no están juntas sino una frente a la otra, para que cuando volvieran a la vida lo primero que viera fuera a su amada Inés.

Una historia de amor y mala suerte con un destino traidor.

Bibliografía:
http://www.mujeresenlahistoria.com/2011/03/la-reina-postuma-ines-de-castro-1320.html
https://es.m.wikipedia.org/wiki/In%C3%A9s_de_Castro
http://www.abc.es/internacional/20130714/abci-ines-castro-reina-despues-201307122143.html
http://arquehistoria.com/el-amor-mas-alla-de-la-muerte-ines-de-castro-la-reina-postuma-14928

Reacciones:

0 comentarios:

Publicar un comentario