jueves, 15 de octubre de 2015

LA GUERRA DE ESPÍAS ENTRE FELIPE II E ISABEL I DE INGLATERRA



Las naciones siempre se han servido de personas que de forma incubierta obtienen información sobre otras naciones para mantenerlas vigiladas en momentos de paz, y en momentos de guerra para saber todo sobre sus intenciones y actuaciones.

Estos son los famosos ESPÍAS.

Mata Hari
Hay libros, películas y series sobre este tema, pues el que una persona se infiltre en una organización, o simplemente cambie de identidad para mezclarse entre la alta sociedad o corte con el fin de recabar información y hacerla llegar a su destino sin que nadie sospeche, siempre ha gustado, llegando a ser famosos en la ficción, James Bond 007 y en la realidad, Mata Hari.

James Bond 007


Hubo un acontecimiento en 1588 que sacudió enormemente a España y que produjo una guerra de espionaje que es poco conocida, el hundimiento de la mayor flota naval de ese tiempo "La Armada Invencible", llamada así por los ingleses en son de burla.

Esta gran flota compuesta por 130 naves que se estaba preparando desde Lisboa, tenía un cometido fundamental, recoger los Tercios de Flandes, comandados por Alejandro Farnesio, para desembarcarlos en Inglaterra y tomar la isla con el siguiente propósito:


1- Vengar los humillantes abordajes piratas ingleses a los Galeones españoles.

2- Parar el flujo de militares ingleses que llegaban a Flandes para luchar con los rebeldes neerlandeses.

3- Imponer al Reino Inglés, anglicano y por lo tanto protestante, la tolerancia hacia los católicos dentro de sus tierras.

Aunque posiblemente, la intención era frenar a Inglaterra, destronando a Isabel para poner como Reina a María de Tudor, tía de Felipe, declarando la supremacía española en el mundo entero.

Jordi Mollá interpretando a Felipe II
en la película Elizabeth:la edad de oro
Esta "Empresa Inglaterra", como se denominó la operación militar, no era posible hacerlo en secreto por las dimensiones que tenía y los puertos involucrados. Así que la guerra de espionaje, que siempre hubo, se recrudeció en los años previos a la fecha, que fue cuando dio vía libre a la construcción de tal flota, el "Rey Prudente", después de deliberar muy, y mucho, las tres opciones que le plantearon sus asesores.

Los espías enviaban sus correos y mensajes mediante muchos medios, siendo los oficiales los menos utilizados, y los embajadores los que menos sabían de las intenciones detalladas de sus propios gobiernos. 


Sir Francis Walsingham
En España era el Rey quien tomaba las decisiones finales a diferencia en Inglaterra que era el Secretario de Estado Sir Francis Walsingham, que velaba por la grandeza de Inglaterra y su Reina de forma fanatica. 


Así que cuando se dio por enterado de las intenciones de los españoles mediante unas cartas requisadas al jesuita William Crichton, amplió las redes de espionaje en muchos lugares, España, Flandes, Francia, Italia y Polonia, siendo sus mejores hombres John Taylor junto a Dee, un astrólogo y vidente; los sacerdotes ingleses que estudiaban en los seminarios católicos de Francia e Italia; ya que Stafford jugó a dos bandas, Standen lo mismo y el Coronel  Stanley se pasó al ejército español con su regimiento asesorando a los españoles sobre el ejército inglés.


Cate Blanchett interpretando Isabel en Elizabeth:la edad de oro
En España la red de espionaje inglesa fue muy amplia, la mayor estuvo en Andalucía dirigida por Thomas James y Gabriel Trehernes; Vizcaya y Asturias por Richard Buttler; William Snow en San Sebastián y en Lisboa Henry Webster, dejando la capital del Reino, Madrid, a John Shyruir.

Los espías españoles a parte de los jesuitas que fueron impecables, estuvo Bernardino de Mendoza en París y Londres, asegurando que Francia no atacase a Flandes cuando los Tercios estuvieran en Inglaterra, consiguió una gran cantidad de colaboradores, como Madame Montpensier, varias doncellas de la regente Catalina de Médicis, el comerciante genovés Agustín Griffín y muchos más. 

Otro espía famoso fue Idiáquez en Venecia y Génova donde estuvo de embajador.

Los ingleses hicieron lo posible para retrasar todo lo posible tal desembarco, y un método que surgió efecto fue utilizar a los banqueros, los comerciantes judíos que fueron expulsados de España y Portugal en la purga que Felipe II y sus bisabuelos hicieron en la Península, que en venganza presionaban a los banqueros Genoveses de tal forma que no le llegaba efectivo a España.

Todos ellos intrigaron, investigaron, pagaron servicios, se llevaron fracasos, consiguieron victorias, y todo por unas ideas y un reino, aunque también por ambición, grandeza y riquezas.

Pero lo único que se interpuso entre la Armada e Inglaterra, no fue la guerra de espionaje y el empeño que pusieron, fue la gran dimensión de la Empresa, la desconexión entre los Tercios y la Armada, el poco calado de los puertos ingleses y la climatología espantosa, conjugada con otros factores como el no tener información náutica del recorrido.

Y al final ocurrió el desastre que ocurrió lo que todos conocemos.


Bibliografía:
Fernando Martínez Lainez, periodista y escritor, La Guerra Secreta de la Armada Revista Clio Núm. 167.
Porfirio Sanz Camañes, Universidad Castilla-La Mancha, Embajadas, Cortes y Sistemas de Inteligencia
Geoffrey Parker, La Gran Estrategia de Felipe II.
Juan Carlos Losada, Historiador, Felipe II contra Inglaterra, La Armada Invencible, Hostoria National Geographic Historia Núm. 106.



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