sábado, 7 de marzo de 2015

LA CONDESA SANGRIENTA; LA PEOR DEPREDADORA DE LA HISTORIA DEL CRIMEN: LA CONDESA SANGRIENTA



En la sección semanal "Crónica negra" de Istopia Historia hemos hablado de asesinos en serie de varias épocas y lugares que dejaron su impronta negativa en la crueldad, brutalidad y cantidad de victimas; personas que por un motivo u otro mostraron al mundo su lado mas siniestro haciendo que la sociedad reaccionara ante ellos de tal forma que pagaron sus hechos lo más justo posible dependiendo de la época.

Esta noche nos trasladaremos a  17 de abril 1611, cuando fue sentenciada Erzsébet Báthory a vivir de por vida emparedada en su propio castillo, en Transilvania.

¿Qué hizo esta mujer?

La respuesta rápida, asesinar a cerca de 650 mujeres, en edades comprendidas entre los 9 a los 25 años. Ya la cantidad asusta, pero lo más increíble fue en el tiempo que ejecutó su maléfica obra y como lo hizo.

¿Cuanto tiempo estuvo asesinando?

Castillo de Csejthe, Hungria
Durante diez años, en los cuales por la clase social a la que pertenecía, siendo la mujer más rica de su país y sus influencias en la corte, le creaban un halo de impunidad que aprovechó para sus fechorías, aunque los rumores de las desapariciones ya se hacían cada vez más frecuentes y con un espacio de tiempo menor. Las denuncias de lo que se hacía en el castillo de Csejthe llegaron a la corte y el rey hizo oídos sordos porque era su prima, hasta que esta cometió un grave error.

¿Cómo asesinaba?

Erzsébet tuvo una exquisita educación siendo una mujer culta para su época, teniendo en cuenta que hasta el Rey era analfabeto, hablando tres idiomas además de otras materias que dominaba, pero lo que más le llamaba la atención fue el esoterismo y alquimia, por algunos miembros de su familia.

Fue casada con un primo suyo a los 15 años, aunque vivió antes con él, este matrimonio llevó mucho tiempo separado a causa de las guerras de ese tiempo, el cual se hizo hombre de fama apodándolo el enemigo "El héroe negro" por sus prácticas tan crueles.

Como la vida en palacio no era lo entretenida que ella necesitaba se busco aventuras extra maritales con un raro personaje llamado "el vampiro" por su forma de actuar y vestir.

Se rodeó de sirvientes dedicados a la brujería y alquimia, lo que le llevó a tener la sangre como ritual para evitar los efectos del tiempo, comenzando con su sadismo.

Martirizaba a sus sirvientas de muchas formas, una de ellas era embadurnarlas de miel obligándolas a estar en el jardín para ver como los insectos las picaban, otra era desnudarlas y en invierno a temperaturas bajo cero echarles un cubo de agua fría, de estaba forma se congelaban creando estatuas de hielo.

Pero lo peor estaba por llegar; en 1604 murió su esposo dejándola viuda y con tres hijos, volviéndose obsesionada por la eterna juventud fue a por ella; mejor dicho se le presentó ante ella.

Un día que la estaba peinando su sirvienta le dio un tirón y del golpe que esta le asestó le rompió la nariz llenándose de sangre la mano, que según ella le quitó las arrugas y le dejó la mano mas suave y blanca que la otra.

De inmediato, ordenó degollarla y que la sangre la pusieran en la bañera para cubrirse de tal liquido rejuvenecedor.

Dama de hierro

Tal fue su obsesión que ya no pararía hasta su detención. Su imaginación para obtener la sangre no tuvo limites, la variedad de formas son escalofriantes.

Mediante degollación, sangrado por cortes, mediante taladros en el vientre, utilizando la Dama de Hierro, la cuestión era disfrutar torturando y asesinando.

Pero el exceso hace que te ciegues, y eso le ocurrió, todas sus victimas eran de baja alcurnia, por lo tanto para la justicia de esa época sin valor ninguno, pero como era tantas las que estaban desapareciendo se quedó sin material para sus rituales de magia roja; por lo tanto creó una especie de internado para las de su clase social engañándolas mediante la promesa de una buena educación.

Y este fue su error, pues ante las desapariciones los familiares de las victimas se pusieron en acción escuchando a los lugareños que explicaban que se cocía en el interior del castillo.

Entonces el Rey no le quedó otra que investigar lo que estaba sucediendo y envió Thurzo uno de sus hombres de confianza.

Cuando este llegó, no daba crédito a lo que vio, doncellas moribundas, otras desangradas, un olor a carne corrompida, las paredes llenas de sangre.
Lo peor fue que descubrió a tal señora junto a sus sirvientes en medio de un ritual, por lo que no pudieron negar nada en absoluto.

Como al llegar no había guardia que se opusiera al ejército del Rey, los lugareños que llegaron descubrieron junto a los soldados cadáveres enterrados y desechados medio comidos por las alimañas. Un espectáculo dantesco.

Así que cuando fue juzgada junto a sus secuaces, todos ellos fueron quemados en la hoguera, y ella como dijimos emparedada en su castillo, solo le dejaron un rendija para darle la comida, durando en esta situación 4 años.

Así terminó Erzsébet Bathory, sin ser una eterna joven.  

    

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