miércoles, 18 de marzo de 2015

CARLOS III DECRETA QUE EL TRABAJO NO ES DESHONROSO


En España, los aires de grandeza todavía planean sobre nuestro cielo, aunque ya los términos  hidalgo, noble, señorito, cacique, etc, están superados en el vocabulario del vulgo llegando incluso a señalar con desprecio mediante este calificativo a personas que actúan como tales, a muchos se le nota tal arraigo. 

Les gusta esa ociosidad y el vivir de las rentas, considerándose más importante que los demás, pero no teniendo oficio ni beneficio.

¿Por que decimos esto?

Por que en España se tuvo que declarar al trabajo, asunto digno.


Desde la reconquista el ser un hidalgo o persona de valía, que hacía fortuna mediante las armas, era lo que más se buscaba, ya que por su reconocimiento de parte de la corona a una labor en concreto, como luchar y ganar batallas a los enemigos obteniendo territorios nuevos, se le otorgaba la titularidad de tales tierras, sacando beneficio de ellas y pagando un tributo para mantener la casa real.

Luego esto se extendió a todos los soldados que se prestaban a utilizar sus armas, llegando a que por su valentía, su heroicidad, su gallardía ante la defensa de su Reino, el monarca le asignaba una renta, por lo que muchos el pertenecer a esta clase superior era algo que le dejaba beneficios sin tener que trabajar.


Luego había otro tema, y es que desde que ese concepto de Hidalguía se propagó, los que eran nobles, gente con tierras y ejércitos que no necesitaban trabajar, pues utilizaban a otros para estos menesteres, como judíos y moriscos, hizo que  el trabajo manual se viera como algo deshonroso, ya que existía la creencia colectiva que el ser hombres de honor, el pertenecer a una casta legendaria era incompatible con trabajar. Por eso muchos hidalgos preferían la pobreza a tener que trabajar.


¿Que era eso de hombres de honor?

Este término se utilizó mucho desde 1500 hasta bien entrado el siglo XX, ya que el ser de buena familia y clase social alta, daba una estabilidad a tu vida aunque no tuvieras un duro, el ser Don, era muy importante.


Debemos recordar que cuando se expulsan a los moriscos y judíos de España, el país entra en una crisis financiera tremenda, todos se dedican a las armas dejando a un lado la manufactura de productos que son imprescindibles para un país, solo son realizados por los conversos que son declarados en la mente de los españoles como viles.

A tal grado se arraiga el ser grande de España que los hijos de los artesanos dejaban el oficio de sus padres para dedicarse a la Hidalguía.

¡CUANTA RAZÓN TIENE CERVANTES CON SU DON QUIJOTE DE LA MANCHA!

Por eso para 1760 cuando llega la ilustración a este país el conde de Campomanes, jurisconsulto y economista, nombrado Ministro de Hacienda del primer gobierno reformista de Carlos III, en un discurso para fomentar la industria popular, expone: 



         “En España convendría poner en aprecio los oficios, y desterrar toda vulgaridad y preocupación en esta parte: de manera que la ociosidad y holgazanería, ó los verdaderos delitos, sea lo que deshonra, y jamás la honesta profesión de los oficios”.

Y eso ocurre con la Cédula Real del 18 de marzo de 1783 cuando Carlos III ordena dignificar el trabajo.

Es interesante que para esa época el 5% de la población era Hidalga, y solo había unos 10 millones de habitantes, es decir medio millón de personas vivían de las rentas asignadas por nacimiento de tal o cual familia.

La monarquía no podía hacer frente a tales dispendios, además de tener que importar productos por la ociosidad de sus súbditos.

Para incentivar tal ley se valió del teatro, que intentó mediante obras hacer ver que los trabajos manuales eran dignos, vamos, que se hizo una campaña de marketing, que no dio resultado, porque las obras con más afluencia seguían siendo las que protagonizaban 
hidalgos, potentados, y aristócratas donde la opulencia y el lujo era lo típico, exponiéndose en ellas todas las mediocridades y vulgaridades de estos, que por no trabajar hacían. 

¿Nos recuerda esto a algo?

¿Que exponía la Cédula?

       (...) que no solo el Oficio de Curtidor, sinó también los demás Artes y Oficios de Herrero, Sastre, Zapatero, Carpintero y otros á este modo, son honorables y honrados; que el uso de ellos no envilece la familia ni la persona del que los exerce, ni le inhabilita para obtener los empleos municipales de la República en que están avecindados los Artesanos o Menestrales que los exerciten; y tampoco han de perjudicar los Artes y Oficios para el goce y prerrogativas de la Hidalguía (...) aunque las exercieran por sus mismas personas.



Llegando al punto de premiar con concesiones de nobleza para quien se distinguiera por su prosperidad y adelantamiento en el trabajo.

Increíble que un monarca tuviera que declarar honorable el trabajo porque sus súbditos creyeran y ejercitaran la ociosidad y la vagancia con honorabilidad a ejercitar un trabajo productivo que les diera beneficios.

Bibliografía:
Revistas científicas; Mª Jesús García, Universidad de Valladolid
Los Ojos de Hipatia
Historia Económica de la Edad moderna
Wikipedia

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