lunes, 25 de abril de 2016

BEATRICE CENCI, EJECUTADA POR DEFENDERSE DE SU MALTRATADOR Y VIOLADOR

                                   

El maltrato hacia la mujer ha sido una constante a lo largo de la historia y como una incognita de una ecuación bastante compleja, el hombre parece no estar capacitado para despejarla o no quiere despejarla, porque a la altura de la historia que nos encontramos al hombre racional del siglo XXI se nos hace difícil entender como todavía hay hombres que maltratan, pero aún si tenemos que aceptar este hecho, lo que no se logra entender es que existiendo medios para afrontarlo no se lleven a cabo por terceros, que estando en sus manos actuan de forma neligente llegando a permitir pasivamente que sucedan injusticias como la que vamos a contar a continuación.

Para ello nos trasladamos a la Roma de finales siglo XVI, donde en 1577 nace Beatrice Cenci en un castillo de la campiña del Lacio, a unos kilómetros de la gran urbe del Tiber, llegando a ser una de los siete hijos que llegaron a la edad adulta de los dice que le nacieron a Francesco Cenci y Ersilia Santacroce, siendo ella la pequeña de las féminas.


Pero la vida de Beatriz no sería un ramo de rosas, más bien llegaría a ser solo los tallos de los rosales únicamente con espinas, pues Ersila muere en 1592 y Antonina y Beatrice son trasladadas a un convento donde se educarían hasta su traslado tres años más tarde a Roma a causa de unos problemas judiciales de Francesco y porque había contraído nuevas nupcias, la desafortunada fue la viuda Lucrezia Petroni.

Y es que Francesco fue acusado de conducta disipada y a forzar a uno de sus criados menor de edad a que tuviera relaciones con él, y solo el soborno con buenos dineros hicieron que saliera absuelto. 

Pero ya era conocido por su carácter violento y abusivo, y esto le hizo pensar que el estar cerca de la curia papal  le llevaría a apaciguar las aguas y poder sacar más beneficio casando a sus hijos con personalidades importantes de Roma que en la campiña del Lacio no encontraría.

Lo que pasa es que la personalidad de Francesco aumentó en la intimidad del hogar cuando se establecieron en Roma, en ese palacio grande y ostentoso que edificó cerca del gueto judío, por lo que el maltrato a sus criados, hijos, hijas y esposa no tardaron en llegar, sobre todo a su hija Beatrice y a su esposa Lucrezia que además del maltrato las violaba.

No obstante Beatrice hizo algo inusual, DENUNCIÓ LOS HECHOS, pero como suele suceder en muchos casos, las autoridades hacen caso omiso, y más en ese tiempo pues la condición de noble pesó más que la injusticia.

Así que Francesco envuelto de nuevo en un escándalo cuando salió del calabazo a los tres días encerró a su familia en el castillo de La Rocca, en la campiña del Lacio, y ahí el maltrato y la violacion mucho mucho más intenso y como estaban alejados de la vista de las autoridades pensaba que podía seguir con sus tropelías. Pero Francesco estaba muy equivocado porque toda su familia se unió para acabar con su sufrimiento.

Así que junto al pretendiente de Beatrice, Olimpio Calvetti y otro colaborador que no ha trascendido el nombre intentaron envenenarle en una de sus visitas al castillo, pero el efecto deseado no llegó, viendo que todo podía ya no seguir sino aumentar, Beatrice y Lucrezia terminaron con la vida de Francesco a golpes con una maza destrozándole la cabeza. Luego los hijos varones Giacomo y Bernardo arrojaron el cuerpo desde una ventana y así simular un accidente.

Y lo curioso de la historia es que todo el mundo conocía las atrocidades de este hombre, pero la guardia papal hizo una investigación tan exahustiva que aunque todo el mundo sabía que Francesco no se había caído por la ventana, estos decidieron no dejar "el homicidio" sin castigo y detuvieron a todos torturando a los colaboradores hasta la muerte aunque estos no delataron a nadie, pero la familia contó todo lo sucedido en los interrogatorios y fueron declarados culpables y sentenciados a muerte menos Bernardo por ser menor de edad, que pasó toda su vida en la cárcel y a ver la ejecución.

Apelaron al papa Clemente VIII pero este vio la oportunidad de quedarse con la fortuna de los Cenci y aunque la plebe se alzó a favor de los reos y se atrasó la ejecución por temor a un levantamiento popular, que irónicamente este creyó en que el Santo Pontífice entendería las circunstancias a las que llevaron tal parricidio, no mostró compasión ninguna y la familia Cenci fue ejecutada el 11 de Septiembre de 1599 en el castillo de Sant'Angelo.

Giacomo fue descuartizado con unas tenazas que estaban al rojo vivo quedando dividido en el patibulo a la vista de todos, Beatrice y Lucrezia fueron decapitadas por ser nobles y el pobre Bernardo encarcelado con ese espectáculo en su inocente y maltratada mente.

Beatrice fue enterrada en la iglesia de San Pietro in Montorio bajo el altar mayor pero sin lápida que recordara a esta pobre joven de 22 años que había sufrido lo indecible, siendo siglos más tarde enterrada en una nueva tumba ya que el ejercito francés saqueo la primera jugando con su cabeza que fue encontrada en una urna de plata junto a su cuerpo.

Por eso si vais a Roma en Septiembre podréis escuchar la leyenda de que en la madrugada del día 11 una silueta femenina aparece en la puerta de la iglesia de San Pietro in Montorio para ir caminando por las orilla del Tiber hasta el castillo de Sant'Angelo, leyenda que se atribuye a Beatrice.                            



Bibliografía:
BEATRICE CENCI, MALTRATADA Y CONDENADA, National Geographic Historia, n* 149

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