miércoles, 17 de febrero de 2016

CATALINA HOWARD; LA REINA QUE NO APRENDIÓ DE SUS ANTECESORAS


El rey  Enrique VIII de Tudor ya llevaba cuatro esposas cuando se casó una joven de 18 años llamada Catalina Howard que fue dama de compañía de la anterior reina y prima hermana de su segunda esposa Ana Bolena, pero el renacer de la juventud de Enrique pudo ser su perdición. Aunque antes de saber el motivo, recordemos la trayectoria de las esposas del Tudor.

La primera esposa fue Catalina de Aragón, hija de los reyes católicos y viuda de su hermano mayor y aunque los quince primeros años de su matrimonio fueron felices la obsesión del rey por un heredero fue lo que hizo que su matrimonio cayera en desgracia terminando por crear una nueva religión la anglicana, siendo él el cabeza de ella para poder divorciarse de Catalina alegando que era nulo según el derecho eclesiástico, es decir que no llegó virgen la matrimonio.

Ana Bolena fue su segundo matrimonio y el más sonado pero esta tampoco le daba el heredero deseado y fue acusada de traición por adulterio e incesto con su hermano separándole la cabeza de su tronco el 19 de Mayo de 1536.


Después se casó con Juana Seymour que fue la única que le dio la alegría de su vida ¡al fin, un heredero! Eduardo VI, pero la reina no soportó el parto y murió siendo la única llorada por y recordada pues estuvo tres años sin casarse.



Thomas Cromwell le sugirió, como consejero que era del monarca, que la princesa Ana de Cléveris sería la candidata perfecta ya que el Emperador Carlos I se había enemistado con él por el divorcio con su tía, y Francia estaba en medio pudiendo aliarse con el español en contra suya, así que sí, se producía el enlace tendría de su lado a los príncipes alemanes que estaban en contra de los Habsburgo. Por lo que Ana se convirtió en la cuarta esposa no durando mucho, ya que a los seis meses fue repudiada por no llegar virgen al matrimonio porque tenía los pechos demasiados grandes  que no había sido consumado. Pero la verdad es que el rey alegó en un secreto a voces que no soportaba su olor corporal, los pechos muy caídos pero que había tenido duas pollutiones nocturnas in somno (sueños medos), en resumen, que no le gustaba. Ana permaneció en la corte como "hermana del rey" siendo la decapitación para Cromwell por haberle obligado a casarse con "la yegua de flandes".

Entonces aparece en escena Catalina Howard  rejuveneciendo al rey que se enamoró hasta las trancas de esta joven de 18 años, esta que se manejó inteligentemente en la corte dio la apariencia de una reina modelo, pero solo duró un año escaso la felicidad.

Esta muchacha recibía del rey todos los días algún regalo, la felicidad del rey era completa, fiestas, banquetes y risas; parecía que las cosas empezaban a enderezarse para el monarca, ya se había encontrado la mujer perfecta.

Pero alguien divulgó los anteriores y actuales escarceos amorosos de la reina y el Arzobispo de Canterbury  no tuvo más remedio que contárselos a Enrique VIII, pero como eran tantos y escandalosos se los plasmo en una carta. Enrique no quiso creerlos ya que eso suponía que no había llegado virgen al matrimonio siendo nulo el matrimonio y además estaría cometiendo traición por adulterio. Se le puso vigilancia y no tardaron en confirmar la cornamenta del rey.

Resulta que la joven Catalina inició sus romances a la edad de doce años con su profesor de música Henry Manox, siendo admitido por ella cuando dijo:

"al no ser sino una chica joven [...] le permití que manoseara y tocara las partes secretas de mi cuerpo"


Al estar criada por su abuela que regentaba una casa de huéspedes Catalina conoció a Francis Dereham y con este mantuvo una reacción a tal extremo que se llamaban "esposo" y "esposa" reconociendo ella también:

"mediante muchos convencimientos me atrajo a su vicioso propósito y obtuvo, primero yacer sobre mi cama con su jubón y calzas, y después dentro de la cama y finalmente yació conmigo desnudo, y me usó de tal modo como un hombre usa a su esposa, muchas y repetidas veces"

Como Manox lo sabía y estaba celoso se lo reveló a su abuela que la apartó de la casa de huéspedes llevándola a la corte. Cuando esta supo de las intenciones del monarca con ella, estos dos fueron contratados por la nueva reina para pagar su silencio.

Pero Catalina no aprendió de sus antecesoras que incluso habían sido acusadas sin fundamento para ser eliminadas, y se envalentonó teniendo una relación con Thomas Culpeper, uno de los caballeros del rey.

Estos encuentros apasionados eran concertados, paradojicamente por lady Rochford, la viuda del hermano de Ana Bolena, con el que fue acusado de incesto.

Esto no lo pudo desmentir como era su idea, pues por los escarceos anteriores al matrimonio solo sería repudiada, ya que sentenció su condena cuando le escribió a su amante:

"Mi corazón muere al pensar que no puedo estar siempre en tu compañía[...] Tuya hasta el fin de mis días."

Entonces Catalina reconoció el flirteo pero no el adulterio, que si fue confirmado por su complice, lady Rochford.

Enrique no lo podía creer y cayó en una profunda depresión haciéndolo vagar por el palacio dando unos grandes suspiros. Esta vez el había sido el humillado.

Catalina fue decapitada de un hachazo el 13 de Febrero de 1542.

Y es que los contemporáneos de Catalina observaron que tan pronto fue reina se volvió imperiosa y testaruda, ¿y acaso no es normal? Una chica de 18 años a la que se le colma de todo y sabe que el rey come de la palma de su mano llega a creerse intocable.

Catalina no aprendió de sus antecesoras.


Bibliografia:
Enrique VIII, Amor y venganza en la corte de los Tudor,
National Geographic Historia Nº 146, pág 77
Catalina Howard; https://es.wikipedia.org/wiki/Catalina_Howard
Biografia de catalina Howard, las mujeres de Enrique VIII;
http://historiaybiografias.com/mujer5_enrique/
La reina díscola, Catalina Howard;
http://www.mujeresenlahistoria.com/2015/06/la-reina-discola-catalina-howard-1520.html

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