miércoles, 6 de julio de 2016

LAS NAUMAQUIAS, OTRO JUEGO DE LOS ROMANOS


Roma siempre se ha caracterizado por su gran opulencia a la hora de celebrar cualquier festejo en su capital, sabemos de los grandes juegos que emperadores como Calígula, Nerón, Domiciano o Cómodo proporcionaban a la plebe. La lucha de fieras, las carreras de caballos, las representaciones de batallas y como no, los Gladiadores, el gran espectáculo.

Todavía se recuerda a esos hombres, unos esclavos y otros libres que se alquilaban para estos menesteres, Espartaco, Vero y Prisco, Crixo, Marcus Atilius, Marco Valerio Hispánico o el emperador gladiador Cómodo entre otros. Sus grandes hazañas dentro de un recinto donde los espectadores querían muerte y sadismo no se quedó ahí, ya que el Coliseo y el Circo Máximo no fueron los únicos lugares que levantaron pasión.

Hablamos de las Naumaquias, o batallas navales, si amigos, batallas con barcos de verdad en unos lagos artificiales o en el mismo Coliseo hasta que Domiciano hizo una serie de reformas con las que no se pudieron celebrar más en este lugar. Es verdad que no fueron tantas como los demás ludus o juegos, pero suficientes para impresionar a romanos y habitantes del imperio. 

De la primera que se tiene constancia fue la celebrada por Julio Cesar cuando regresó a Roma después de su gran victoria sobre Pompeyo y sus seguidores en el año 46 a E.C. Ordenó construir un estanque artificial en el Campo de Marte y allí, después de cuarenta a días de festejos culminó la celebración con una gran batalla naval entre dos flotas de birremes, trirremes y cuatrirremes manejadas por 4.000 remeros y 2.000 tripulantes. Tanta expectación suscitó el nuevo espectáculo que Roma fue un hormiguero como nunca lo había sido, y tanta huella dejó que se recordaría por siglos.

Octavio Augusto no quiso ser menos que su tío y como el lago del Campo de Marte se cegó por temor a enfermedades a causa del agua estancada construyó junto al Tiber un gran lago artificial  que quedó como recinto para estas celebraciones denominándose La Naumaquia de Augusto que se inauguró con motivo de otra inauguración, la del Templo de Marte Vengador.

Estas Naumaquias siempre representaban batallas ocurridas en el pasado. Eran auténticas representaciones, verdaderas batallas, sangrientas luchas, era vida o muerte; los condenados a vivir esa experiencia se vestían con los uniformes de tirios, persas, atenienses, egipcios, etc, según la Naumaquia. La cantidad de hombres que eran obligados a participar llegaron a la cantidad de 19.000 según Tácito cuando cita la Naumaquia que celebró el Emperador Claudio en el lago Fucino (52 E.C). 

Los participantes sabían que no solo se jugaban la vida, sino algo más valioso, la libertad, así que ponían toda la carne en el asador y luchaban, maniobraban, mataban y sobre todo daban espectáculo con sangre, con mucha sangre, así que cuanto más espectáculo más posibilidades de vida y libertad había.

Es interesante saber que el Coliseo cuando se representaron dos Naumaquias bajo el mandato de Tito en el 80 E.C. el tiempo que tardaron en inundarlo rondó entre los 30 y 80 minutos necesitando 4.241 metros cúbicos de agua obteniendo un calado de un 1,50 metros que necesitaban las naves. 

Pero todo esto era muy complejo y costoso de organizar ya que se necesitaba un gran botín de guerra, y eso fue lo que ocurrió con Marco Ulpio Trajano cuando terminó la campaña contra la Dacia y rey Decebalo y Arabia que mandó construir una gran Naumaquia en un estanque cerca de la Colina del Vaticano localizado cerca del Castillo de Sant'Angelo, siendo uno de los últimos emperadores que celebraron tal fausto juego.

Santiago Posteguillo en su última novela y parte de la Trilogía sobre este emperador "La Legión Perdida" relata la Naumaquia que Trajano celebró. La cual recomiendo leer por su forma de relatarla.

Hubo una Naumaquia celebrada en el mar, Sexto hijo de Pompeyo luchó contra los legados de Augusto a los cuales venció y en el estrecho de Mesina los obligó a participar en esta representación mientras que sus oficiales los veían morir mientras combatían entre ellos.

Como siempre siempre había que podía permitirse el lujo de hacer pequeñas Naumaquias privadas, como los hijos del Senador Logio que la piscina de la finca de su padre organizaban dos flotillas de barcas con esclavos jóvenes para representar la batalla de Actium.

Y si se reproducían a pequeña escala es normal pensar que en otras partes del Imperio romano también se llevarán a cabo, y así es, en Merita Augusta, la actual Mérida, se conserva una lápida que dice  que el circo "fue reconstruido con nueve columnas, rodeado de construcciones ornamentales y anegado con agua". 

¿Cuándo dejarán de sorprendernos estos romanos? Espero que nunca.


Bibliografía:
National Geographic Historia, n* 151


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