martes, 1 de noviembre de 2016

TÚPAC AMARU II Y SU REBELIÓN CONTRA LOS ABUSOS ESPAÑOLES


En las últimas décadas del siglo XVIII la administración de las colonias españolas en Sudamérica sufren una reforma tan radical que los conatos de levantamientos indígenas comienzan a sucederse unos tras otro. Estas reformas llevadas a cabo por Carlos III y llamadas borbónicas, hacen que el Virreinato del Perú ceda terreno a dos nuevos:

El Virreinato Del Río de la Plata y el Virreinato de Nueva Granada

Todo ello unido a la decadencia de la producción mineral del Potosí hizo que esas reformas intensificarán la opresión indígena, cayera la importancia del puerto de Callao y de Lima como capital, haciendo que la nobleza virreinal no obtuviera los mismos ingresos, además de la supresión de encomiendas, es decir la repartición de indios para beneficio económico de estos, y de un aumento de aduanas y aranceles interiores que hicieron que el libre comercio por tierra sufriera una carga excesiva siendo abusiva para los comerciantes y terminando en una ampliación de la Mita. 

La Mita dentro de la organización administrativa inca era un pago de impuestos al emperador mediante el trabajo que estos realizaban con un sueldo digno, los gobernantes españoles vieron en esta Mita un filón porque los incas estaban acostumbrados a este pago, pero tergiversaron esta opción imponiéndola como obligación, como servicio obligatorio al estado.

Y aunque esta Mita estaba regulada "con un sueldo" llegó a ser una pena de muerte, pues este pago se hacía efectivo dentro de la Mina del Potosí en unas condiciones infrahumanas y los que no iban al Potosí eran repartidos entre la nobleza para uso personal, llamándose repartos a esta acción, es decir una encomienda legalizada.

En esos momentos se tuvo constancia de los movimientos libertadores que se estaban produciendo en las colonias inglesas norteamericanas y la revolución francesa con sus ideas libertadoras.

Dentro de esta escena aparece un curaca, cacique indígena, dedicado al transporte de mercancías con sus recuas de mulas a través del Virreinato del Perú, José Gabriel Condorcanqui, curaca de Pampamarca, Surimana y Tungasuca.

Este inca educado El Colegio de Caciques de San Francisco de Borja en Cusco, o Cuzco, era descendiente directo del emperador inca por lo que le llaman Túpac Amaru II;  es interesante el apellido Condorcanqui, ya que en Quechua significa "Tu eres el cóndor" o "Él es el cóndor" lo que equivalía a llamarlo o tenerlo como emperador pues el Cóndor simbolizaba al emperador inca dentro  de la tríada de dioses que los Incas adoraban, Cóndor, Puma y Serpiente. El llamarlo Túpac Amaru es porque descendía del último soberano Inca Túpac Amaru I que fue ejecutado en 1572 por el Virrey Francisco de Toledo.

Condorcanqui a sabiendas de su genealogía lleva una lucha legal para que el virrey lo reconociera como Inca y Marqués de Oropesa, pero su pleito es infructuoso porque saben que el nombrarlo de esa forma implica más que darle un título nobiliario, pues sería reconocerlo como padre de todos los incas y eso llevaría a tener problemas en virreinato.

A todo esto se unen las amenazas de Antonio de Arriaga, Corregidor de Tinta, que le presiona para que someta a sus súbditos indígenas a la reforma borbónica y que convenza a los demás curacas a lo mismo por la influencia y contactos que tiene so pena de ser desterrado a España, algo mortal para estos hombres tan apegados a su tierra.

Recordemos que ser cacique equivalía a un señor feudal, pues tenía a su cargo unas tierras que le proporcionaban riquezas y esto hacía que tuviera personas que le trabajan como súbditos ya que el organizaba su cacicazgo de forma personal, solo que tenía que estar sometido a la ley estatal.

Condorcanqui se niega y comienza en él la semilla del levantamiento a favor de los indígenas, pero no para la independencia de España sino contra las reformas que recaían con todo su peso en el pueblo inca.

El 4 de Noviembre de 1780 después de un ágape por el cumpleaños del rey embosca al Corregidor de Tinta cuando éste regresa a su residencia llevándoselo para ser juzgado delante de los indios de Canas y Canchis siendo sentenciado en la horca y ejecutándolo en la plaza de Tungasuca (Tinta) proclamando el fin de la Mita, de los repartos y la persecución de los Corregidores.

Esta acción corrió como la pólvora llegando la noticia a Cusco que envió a 1.200 hombres, indígenas, mestizos y españoles para sofocar la rebelión, pero estos fueron derrotados en la batalla de Sangarara por los hombres de Túpac Amaru II el 18 de Noviembre de 1780. 

Lo interesante es que dos días antes proclamó el final de la esclavitud liberando a todo esclavo que se encontraba en su territorio.

Túpac Amaru II es apoyado por bastantes indígenas llegando a tener a su mando unos 40.000 hombres, pero su mayor apoyo fue su mujer, Micaela Bastida (imagen de abajo y de la cual hablaremos en otro artículo)

Tupac Amaru  decide tomar Cuzco, una ciudad con mucha carga simbólica para los Incas, pero después de diez días se asedio no puede tomar la ciudad y se retira a Tinta donde es derrotado por las fuerzas realistas y comandadas por el Mariscal José del Valle y el Visitador Areche el 6 de Abril de 1781.

El Inca y su familia huyó a Langui pero fue traicionado por Ventura Landaeta y los apresaron trasladándolos a Cuzco para ser juzgados, por el Oidor Benito de la Malta Linares.

La condena se sabía desde el principio, pena de muerte, pero se montó un gran espectáculo pues querían no solo terminar con el cabecilla de la rebelión sino castigar a todos los implicados, por eso la tortura fue aplicada en Condorcanqui y los demás indígenas.

Túpac Amaru descubrió en su rebelión que muchos indios y curacas eran hispanistas y no quisieron tomar partido en la revuelta porque sus intereses se veían amenazados ya que Condorcanqui luchaba por la opresión que se ejercía de parte de los corregidores y no en contra de los españoles en sí.

El 18 de Mayo de 1781 fue ejecutado mediante la pena de descuartizamiento que consistía en ser desmembrado por la fuerza de cuatro caballos que se movían en cuatro direcciones distintas, no sin antes haber visto morir a su dos hijos mayores y su esposa Micaela a patadas ya que el garrote vil no funciono por tener el cuello pequeño.

Condorcanqui no pudo ser descuartizado por los caballos debido a su robustez, pero Areche en su empeño hizo cortar el cuerpo decapitado de Túpac Amaru y enviar las partes de su cuerpo a varias ciudades del virreinato para que sirviera de ejemplo.

El más pequeño de sus hijos fue desterrado a España donde murió a los pocos años.

Esta revuelta no terminó con quien la empezó sino que continuó siendo una vez y otra aplastada por las fuerzas realistas que costó la vida a más de 100.000 personas, siendo contada como el movimiento iniciador de la Emancipación Peruana de España.

Aquí os dejo la película Túpac Amaru, el último inca:


 Bibliografía:
www.historiacultural.com
www.historiaperuana.pe
www.eltiempo.com
www.elhistoriador.com
internacional.elpais.com
www.biografiasyvidas.com
www.deperu.com

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